La Misión de Observación
Electoral (MOE) en Colombia lanza una advertencia por riesgo de fraude
electoral en más de 331 municipios para el 13 de marzo, día de las elecciones
parlamentarias.[1] Se advierte, además, por
parte de la Registraduría, que alrededor de cuatrocientos mil ataques fueron
realizados a su página, provenientes de hackers desde Venezuela y Centroamérica
con el objetivo de impedir que esta pueda actualizar los resultados el día de
las elecciones o funcionar normalmente.[2] El
FBI anunció apoyo logístico para contrarrestar los ataques. El gobierno lo sabe
y está tomando medidas, aunque es probable que esto no sea suficiente para
evitar la vulneración. Y no lo es por una razón muy sencilla: los votos no
serán contados ni verificados por el sistema nacional. El Software encargado de
contabilizar los votos en Colombia le pertenece nada más y nada menos que a Indra
Sistemas S.A.
Indra es una empresa española (país en donde gobierna el partido socialista) que ofrece servicios de consultoría sobre transporte, defensa, energía, telecomunicaciones, servicios financieros, entre otros, cuyos dirigentes hace poco se reunieron con Gustavo Petro, no se sabe para qué. Como sea, cayó el manto de duda sobre lo que pueden ser las elecciones presidenciales del próximo mes de mayo, incluso las del 13 de marzo. Porque hay que advertir que ese candidato participante de estas elecciones se reunió a puerta cerrada con el jurado, es decir, con el responsable de dar el veredicto final sobre quién ganará la presidencia. ¿No estarían los medios de comunicación en otro tiempo protestando por semejante intrusión en política de parte de la compañía que va a contar los votos? ¿A qué tenía qué reunirse con uno de los contendientes? ¿Qué arreglo hicieron? El ex presidente Andrés Pastrana hace poco lo denunció en los medios, pero aparte de su inquietud no veo a nadie más sentando un precedente sobre la visita de Petro a España para reunirse con los que manejan del software de las votaciones.
Los medios hegemónicos guardan silencio o lo restan gravedad al asunto porque al parecer están conformes con que estas irregularidades se presenten, como si fuera normal, como si simplemente se tratara de una reafirmación de garantías para el candidato que va punteando en las encuestas.
Y más raro todavía cuando este
candidato en cuestión llegó de Europa y se pronunció sobre un posible fraude
electoral en caso de perder él las elecciones. Ya se sabe que no reconocerá la
derrota hasta no comprobar que fue una elección transparente, cosa que a su
juicio nunca lo será. Repito, sólo si él no gana. Porque si gana era porque
estaban dadas todas las garantías. Desde luego, para algo le tiene que servir
su reunión con los de Indra.
Es que esa compañía genera tantas suspicacias que no lo pueden culpar a uno por sospechar de lo que es evidente. No hay que olvidar, por ejemplo, que Indra es la empresa que ha auditado todas las elecciones en Venezuela desde que está Nicolás Maduro en el poder. Elecciones que por cierto gana el régimen una y otra vez a pesar de que la gente no asiste a las urnas a votar. Hay que ver la soledad de los centros de votación en Venezuela cuando en ese país organizan el simulacro de la democracia. Al final de la jornada siempre sale el dictador a celebrar la votación masiva y el triunfo en democracia avalado por la firma auditora que corrobora la cantidad de votantes y participa de la farsa. Es que el régimen es tan popular en Venezuela que ellos ganan las elecciones incluso antes de la votación.
A todas estas, ¿por qué está tan
seguro el candidato Petro de que no puede perder (a pesar de ser el que estén
favoreciendo las encuestas), y que si pierde deja abierta la puerta para la sospecha
de fraude? ¿Está todo acordado para que sea él el presidente y de ninguna
manera otro? ¿Por qué los otros candidatos no sentaron su voz de protesta
frente al Consejo Nacional Electoral y frente a la Registraduría por la actuación
de esa empresa española que en últimas es la que tiene la responsabilidad de
decir quién gana y quién pierde? Me surgen tantos interrogantes que me da por
pensar que todo esto en verdad está arreglado de antemano. No hubieran surgido
las sospechas si Petro no se hubiera reunido con representantes de Indra, si no
hubiera comenzado a hacer su campaña presidencial mucho antes de lo permitido
por la Ley de Garantías Electorales, si no se ignorara la forma en que financia
semejantes despliegues de su campaña en plaza pública cuya logística hay que
pagar, en fin. El señor hace alocuciones casi que presidenciales por redes
sociales, incentiva paros, maneja el discurso de odio de clases, y no pasa
nada. Al parecer sólo le falta posesionarse.
¿Qué hubiera pasado si en
lugar de Petro hubiera sido por ejemplo un Oscar Iván Zuluaga o cualquier
candidato del otro frente político el que se hubiera reunido con el responsable
de contar los votos? Seguramente habrían salido los seguidores del caudillo a
protestar, a incendiar las calles, a hacer bloqueos como sólo ellos saben, y
estarían gritando “fraude, fraude” antes de tiempo. Que no quede duda: todo
está servido para que Petro sea el presidente. Hay muchos poderes en juego y
ninguno de ellos estará dispuesto a perder su inversión.
Así las cosas, a los
colombianos que no queremos esa alternativa se nos cae la moral al piso,
corriendo el peligro de caer en la trampa que desde la izquierda nos quieren
tender. Esa trampa que nos haría sucumbir en la derrota al formularnos una
pregunta nacida desde el más hondo sentimiento de negatividad: ¿para qué votar
si Petro ya es presidente?
Pero no vamos a caer en ese
juego.
[1] https://www.pulzo.com/elecciones-2022/alerta-fraude-electoral-colombia-PP1210757
[2] https://90minutos.co/colombia/anuncian-apoyo-del-fbi-contra-ciberataques-a-la-registraduria-04-03-2022/
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