sábado, 25 de marzo de 2023

Detener al ex guerrillero

Por Juan Felipe Giraldo Trejos





    Si este fuera un país serio, un sujeto como Gustavo Petro ya debiera estar tras las rejas, o al menos siendo procesado.

    Y no digamos por su pasado delictivo, del que ya bastante se ha documentado y por el cual se le ha endilgado el merecido calificativo de ex guerrillero. Esta afirmación es muy cierta, pues Petro perteneció a la organización criminal del M-19 en los años ochenta. Al haber sido amnistiado el grupo alzado en armas en una determinación política de un gobierno que hizo la paz con ellos, sus miembros pasaron a tener la condición de ex guerrilleros. Quienes estando en la subversión violaron, asesinaron, torturaron o secuestraron, no podría acuñárseles el prefijo ex. No existen los ex asesinos, por ejemplo, porque el asesino nunca deja de ser. En el caso de Petro no sabremos hasta qué grado de criminalidad avanzó, pero es seguro que Colombia eligió como presidente a un ex guerrillero, lo cual no se puede ocultar.

    Pero hablemos de lo que hace ahora, ya como presidente, y de lo que hizo cuando era candidato. A Gustavo Petro se le debiera de abrir investigación por muchas causas como la de incitación a la violencia, violación de los topes electorales, financiamiento de campaña electoral con dineros de dudosa procedencia, posible fraude electoral, nexos (o pactos) con grupos narcoterroristas, pánico financiero, detrimento patrimonial, malversación de fondos públicos, usurpación de poderes, negligencia, y ahora intento de establecer una dictadura a través de lo que podría ser un autogolpe de Estado.



    De todos esos atentados contra la democracia podría ser culpable el presidente, además de la irresponsabilidad y el espíritu de destrucción con los que ha manejado el país en estos siete meses. Como mínimo, merece una moción de censura, pero en Colombia no pasan esas cosas por la sencilla razón de que, repito, este no es un país serio: es un narcoestado, y así lo quieren Petro y su cáfila de seguidores.

       Los exabruptos de este sujeto, que lamentablemente una sarta de ignorantes con delirios de superioridad moral eligió presidente, son varios: desde recibir dinero en bolsas negras (cosa que en sí misma no constituye un delito pero que deja muy mal parada la imagen de un estadista) hasta promover, nuevamente, una incitación a la revuelta como la promovió en abril de 2021 y por la cual todavía seguimos pagando las consecuencias. Ahora, desde un balcón de su palacio, al mejor estilo de los demagogos veintejulieros, se dedica a echar discursos como lo hacía su amigo Chávez (que ojalá esté ardiendo en el infierno) y dice que el pueblo se levantará si no le aprueban todas sus ruinosas reformas: entiéndase una amenaza de guerra, porque con la popularidad tan pobre de la que goza el ex guerrillero, no creo que el pueblo tenga ganas de salir a defenderlo.

    Lo harán, sí, los colectivos chavistas, la Primera Línea y toda la violencia armada que lo apoya y que él parece estar conformando a su servicio, copiando el modelo del vecino país. No por nada ha estado ya cuatro veces en Venezuela en menos de cuatro meses, mucho más de lo que ha estado en el Bajo Cauca, donde el Clan del Golfo y las Farc tienen azotada a esa región. Pero a él no le interesa proteger a los colombianos. Al ex guerrillero le interesa que su mejor amigo y narcotraficante solicitado por la DEA, Nicolás Maduro, lo asesore en materia de cómo conformar un grupo paramilitar para su defensa. O quizás en cómo instituir de una vez y sin tantas dilaciones el “socialismo o muerte” que tantos frutos podridos dio en la tierra de Simón Bolívar, pues Petro parece tener mucho afán de migrarnos hacia un modelo para empobrecer y pauperizar a los colombianos.

    Bueno, a los colombianos honestos. Porque los que no son honestos sí tienen todas las de ganar en este gobierno hecho a la medida de los hampones. Alguien debió haber explicado a los votantes de este señor que la palabra “cambio” en política, filosofía y ética no tiene la misma equivalencia que en lo técnico-científico o en lo material. El cambio, muchas veces, es para ir en retroceso; para perder.



    Pero vuelvo a mi queja inicial, que es un clamor a las autoridades que correspondan para que le abran una investigación con miras a un juicio político al individuo que nos maneja. ¿O será que su inmunidad como jefe de Estado lo blinda para poder cometer cualquier clase de fechoría y seguir tan campante destruyendo un país que tanto ha costado levantar?

    Tampoco es pretender un “golpe de Estado blando”, como él lo concibe en su paranoia para tener la excusa de apresar a sus contradictores políticos. Es, simplemente, el sentido de que se haga justicia a alguien que le hizo tanto mal Colombia, no sólo en el pasado, cuando era guerrillero y criminal, sino ahora, que también hace daño siendo presidente.

    Recordemos que siendo candidato en 2021, antes de la fecha estipulada por el Consejo Nacional Electoral, Petro ya hacía actos de gran despliegue en plaza pública, en una clara violación al reglamento, y desde luego, poniendo en desventaja a sus competidores. Hizo lo que quiso y ninguna autoridad lo requirió por ello. Luego va y se reúne con funcionarios de la empresa INDRA en España; los mismos que habían prestado servicios para la Registraduría Nacional, los que proporcionaron el software para el conteo de votos. Si esto no es sospechoso, no sé qué lo es. Y raro que tampoco ningún organismo de control se manifestó ni requirió una explicación al señor Petro. Si hubiera sido otro candidato el que se hubiera reunido con los que cuentan los votos, la izquierda violenta habría quemado el país en caso de que no hubiesen ganado. Ahí está el posible fraude que nadie quiso investigar.



    Por otro lado, fue antiético e ilegal lo que hicieron desde las toldas del ex guerrillero para con los otros candidatos. Quemaron políticamente a los contendientes, los desprestigiaron con campaña sucia, movieron la línea ética, como les gusta a los del Pacto Histórico. ¿Es esto posible en Colombia? ¿Es permitido el demérito, las estrategias de bajeza? Si se trata de Petro, sí que lo es. Tampoco fue investigado, ni él, ni nadie de su equipo por mentir sobre los otros candidatos. Aún así, los que se las dan de limpios votaron por ese indeseable y finalmente este pudo ganar en una elección dudosa. Nada sucedió, como sí habría sucedido si el desprestigio hubiera venido de las filas contrarias: el candidato de la campaña sucia estaría hoy en la cárcel, como debiera estar Gustavo Petro.

    Ya siendo presidente, Petro se ha convertido en un peligro para el país. A él se le debe la desinversión, la subida del dólar, la incertidumbre financiera, el aumento del desempleo. Cada que él o alguno de sus ministros salen a hablar barbaridades, la inflación se dispara, los mercados se debilitan, la inversión se frena, el inversor se espanta, el riesgo-país aumenta. A él se le debe el aumento de la inseguridad y su negativa a combatirla. Peor aún, se muestra más interesado en defender a los criminales en lugar de asumir la defensa del colombiano de bien. Es porque ha pactado con ellos: ellos son sus aliados. ¿Alguna autoridad ha investigado a Petro a raíz del llamado “Pacto de la Picota”? Ninguna, pero el pacto que todos desconocen se puede palpar en la dolorosa realidad de un país que se desangra a diario. De lo contrario, no se explica por qué se han detenido las operaciones contra los grupos narcoterroristas, por qué no se combate el narcotráfico ni se erradican los cultivos de coca, por qué el discurso de hacer la paz con todos como si fueran actores políticos, por qué la orden de liberar a los cabecillas de grupos de mafiosos, por qué la propuesta de darles plata a los vándalos de la Primera Línea con la idea de que si se les paga ellos dejan de delinquir. En últimas, ¿por qué Petro defiende el crimen y a los criminales a tal punto de que propone cambiarle de nombre a los delitos? Ya es excesivo su descaro, y sin embargo las autoridades, o los demás poderes, no lo someten a investigación ni a juicio.



    Si esto no es suficiente, entonces es culpable de negligencia. ¿Acaso no fue él mismo quien dio la orden para que los 79 policías secuestrados en Caquetá, de los cuales uno fue vilmente asesinado, no recibieran el apoyo de la tropa? Por su decisión, hoy dos niños no tendrán más a su padre, de cuya ausencia será muy duro reponerse.

    En cambio, el hijo del indeseable presidente sí resulta recibiendo dinero de narcos con la intención de aportar a su campaña, pero el ex guerrillero supuestamente no sabe nada: opta por negar la crianza de su hijo como todo un padre irresponsable. En un contexto sensato esto sería una causal de renuncia, de enjuiciamiento, pero aquí se ha perdido la vergüenza.

    Ahora propone reformas y presiona a través de sus lacayos para que el Congreso se las apruebe ipso facto bajo la amenaza de cerrarlo. Esto es lo que se llama usurpación de poderes, un verdadero golpe de Estado. Ya están proponiendo una nueva Constituyente para cambiar las leyes a su favor. Era de esperarse. Es una jugada propia de dictadores y tiranos.

    Hablar del incendio social si no se aprueban sus terroríficas reformas es digno de ser censurado y penalizado. ¿A quién quiere Petro sacar a las calles?, ¿a sus colectivos para que repriman al pueblo cuando intente protestar por sus abusos? ¿Hay alguien investigando a Petro por eso? Claro que no, a ninguna autoridad le interesa: él las ha cooptado todas, incluyendo un gran sector de la oposición, porque ahora el mismo Uribe está en la tarea de defenderlo, y por ende los congresistas del Centro Democrático tienen las manos atadas para hacer una verdadera oposición.



    Así las cosas, el exguerrillero le está apostando a un nuevo estallido social; a una guerra en la que nos matemos los colombianos mientras él se vale de que lo quieren derrocar para afianzarse más en el poder. Por eso le conviene que se le caigan las reformas. Es otra estrategia de los políticos petristas para abrirle la puerta a una dictadura perpetua. Petro dirá que no lo quieren dejar gobernar, que no le permiten hacer su cambio, que se requieren elecciones para una Asamblea Constituyente, como en Venezuela. Por esa vía comenzará su dictadura. Mientras tanto la oposición permanece silenciada, tal vez aliada, y salvo dos o tres parlamentarios que se han parado fuerte, los demás miran para el cielo.

    Por eso debería ser puesto preso antes que destruya lo poquito que queda de esta noble patria. Ningún país que ha caído en las garras del socialismo ha podido salir a flote. Jamás. Y Colombia va por esa vía con el presidente que tenemos. Nuestros hermanos del Perú pudieron destronar al impostor de allá, quien pretendió cerrar él también el Congreso, ¿por qué nosotros no podemos detenerlo constitucionalmente antes de que el daño sea irreversible? Ya es tarde para arrepentimientos, ahora toca reaccionar.  

    Pero como este no es un país serio, no veremos nunca al ex guerrillero tras las rejas, ni siquiera investigado. Lo veremos entronizado en el poder hasta que muera de viejo, mientras a los ciudadanos de a pie nos mantendrá “pobres, pero con esperanza”.

miércoles, 22 de marzo de 2023

Gobierno Petro: la puerta del infierno

Por Juan Felipe Giraldo Trejos




    Y continúan las masacres en Colombia. Las siguen registrando en la página de Indepaz, pero a la ultra izquierda y a los amigos petristas ya se les olvidó contarlas como las contaban antes de entrar en la Casa de Nariño. Recuerdo cómo salían energúmenos a acusar el gobierno de Duque por su supuesta responsabilidad en las muertes de los líderes sociales, cuando todos sabíamos que los que asesinaban eran las Farc o sus disidencias, el ELN, el Clan del Golfo, los Pelusos, los Caparrapos, etc., etc. Es decir, los grupos de narcoterrorismo que operan en Colombia y que el gobierno actual ha dejado pelechar como la hierba mala. Ya no es tan publicitada la célebre frase de “nos están matando” en las redes sociales, pues a ellos los muertos no les interesa, y si les interesó alguna vez, fue solo para hacer su campaña electorera: ya llegaron al poder. Ah, la infinita doble moral. 

    El pasado fin de semana las bandas criminales volvieron a hostigar al país: un escolta de un vehículo que transportaba valores fue asesinado en medio de un ataque a la Fuerza Pública en una carretera del Cesar; varios vehículos de carga y autobuses fueron incendiados en el Bajo Cauca a manos del Clan del Golfo; un helicóptero del ejército fue impactado por el ELN en Arauca, y otro cayó en extrañas circunstancias en el Chocó, en donde murió la teniente Julieth García, primera mujer piloto de helicóptero UH 1N de la Fuerza Aérea que hacía poco había ostentado ese rango, y otros tres miembros del Ejército Nacional.

    Tanto fue el desorden público que el inepto ministro de Defensa y el presidente ex guerrillero se acordaron de que su misión es dirigir la seguridad del Estado y volvieron a dar la orden de “garantizar a la comunidad su seguridad”, porque era que antes no la estaban garantizando, pues seguro dieron la orden contraria.     

    Pero no sólo el desastre de este gobierno es evidente en materia de seguridad, sino en los demás aspectos de la vida del país: las políticas económicas, sociales, fiscales, de salud, agrarias, laborales, de vivienda, y demás, son un fiasco, por no decir la puerta de entrada al infierno.



    Vamos a lo económico. Mientras a los bandidos se les ofrece el oro y el moro, al resto de ciudadanos le toca pagar más por la comida cada vez que van al mercado. El hambre, o el filo, como se le conoce coloquialmente, está azotando la nación y atosigando los vientres de los colombianos. Y no sólo pagar más por la comida, sino por cualquier tipo de bien o servicio: gasolina, medicamentos, insumos, energía, agua, gas, telefonía, vigilancia, vestuario, herramientas, gastos administrativos, en fin. Todo está más caro. La inflación ahora ha llegado al 13,28%, y sabemos que es una cifra subvalorada, pues es apenas un promedio de todos los precios de los artículos. Muchas cosas han subido más del cien por ciento, como los huevos. Claro, nos dicen que es una crisis mundial, pero también es cierto que el presidente es un acrecentador del problema y no un solucionador, así que no nos vengan con excusas.

    ¿Y del crecimiento económico del 5% que se proyectaba en tiempos más felices? Pues nada, no habrá crecimiento económico este año. Acordémonos que lo que quiere el gobierno es decrecer, dicho por la misma ministra-filósofa de Minas y Energía. O sea, el objetivo es perder, ser más pobres, retroceder. Cuando Colombia proyectaba su crecimiento al 4%, 5%, 6%, se tornaba en un país atractivo para la inversión extranjera. De hecho, un país que no crece a ese ritmo, está condenado a ser inviable. Pues ríanse de la cifra que el Banco de la República proyectó en cuanto al crecimiento de la economía: 0,2% para el año 2023. ¡Apague y vámonos!



    Por el lado del desempleo, en estos siete meses de pesadilla, este ha aumentado al 13,7%. La destrucción de puestos de trabajo de este gobierno es maratónica, y la seguirá siendo si le aprueban su nefasta reforma laboral que eliminará la flexibilización laboral y por ende la movilidad del empleo. Ejemplo de ello es la propuesta para reglamentar los servicios de las plataformas digitales bajo la figura de contrato de trabajo a término indefinido; algo que perjudicará tanto a los dueños de las plataformas como a los trabajadores que se benefician de ellas y que ven allí la oportunidad de ganarse unos pesos sin estar atados a una relación patrono-obrero. Además, el artículo que reglamenta el despido de un trabajador, aunque sea con justa causa, impedirá que una empresa pueda contratar personal nuevo al avocar al empleador al visto bueno de un juez que falle en favor del empleado y obligue a restituirlo en su puesto de trabajo en lugar de la indemnización. Quiere decir esto que, si una empresa no desea contar más con los servicios de un trabajador por el motivo que sea, tendrá que tenerlo en su nómina por el tiempo que a este se le dé la gana. Así las cosas, ¿quién va a querer emprender en Colombia? ¿Quién querrá generar empleo si la ley se convierte en una soga que le ata las manos al empresario en el momento en que desee renovar su fuerza de trabajo? Supongo que esta es la reforma que impulsaron para darle gusto a los sindicatos y asfixiar a las empresas, sobre todo a las pequeñas y medianas, que son las que generan el 80% de los puestos de trabajo de la nación. Con este panorama podemos decir que se acabó la productividad en el país, se acabó el empleo y se acabó la iniciativa privada, porque muchos ya no verán incentivos para invertir. Bienvenidos a la pauperización y a la dependencia de la burocracia estatal a la que aspirarán millones de personas desempleadas. ¡Bienvenidos al socialismo! Los que no puedan insertarse en ese círculo, supongo que marcharán a tierras lejanas a buscar un futuro promisorio. El problema es a dónde nos podremos ir.



    Seguimos con esta puerta al infierno por la que está entrando el país con la noticia de que ya la gente tampoco puede acceder a la vivienda digna. Nadie quiere tomar un crédito con una tasa de casi el 50% de interés anual. El mercado inmobiliario en las actuales circunstancias se encuentra como el presidente: petrificado. Es decir, nadie quiere construir ni invertir en una casa por el momento. La propiedad raíz está inalcanzable. La prueba de ello es que la vivienda de interés social cayó en un 64%. Las constructoras lo saben, y por eso se ha generado una nueva una burbuja inmobiliaria en los precios de la vivienda nueva. Están ávidas por vender los proyectos que ya tenían en curso para ver qué hacen después con su razón social. Saben que cuando el precio de la vivienda se desplome serán muchos los que perderán su patrimonio en términos de valorización y avalúos comerciales, aunque en el papel demuestren que su propiedad vale una fortuna. Como todo en este gobierno, no será más que una ilusión de una riqueza que no existe.

    Como la ilusión que nos crean con la plata de los ahorros de las pensiones que quieren nacionalizar. ¿Será que dentro de unos años, cuando los 18 millones de colombianos que hoy estamos cotizando a un fondo privado tengamos "el descaro" de pedir nuestra pensión, los políticos de turno nos dirán “claro, señor, aquí está su plata sana y salva”?



    ¿Y qué hay en materia de salud, uno de los sistemas por los que Colombia medio puede sacar pecho porque se encuentra entre los menos peores de la región? Pues bien, no basta que esté entre los menos malos. El gobierno Petro y sus secuaces quieren que sea el campeón de los malos, el peor. Porque si hasta ahora el modelo de salud colombiano ha otorgado cobertura a toda la población, ha funcionado más o menos bien, con muchas cosas por mejorar, desde luego, sin ser un sistema perfecto; pero si ese sistema no fue el que se inventó la izquierda, entonces hay que acabarlo. Porque sólo ellos pueden proponer las cosas buenas para el país. Por ello no podían permitirse el lujo de dejar pasar la reforma tributaria que propuso Duque en 2021 y por la cual las hordas petristas salieron a incendiar los bienes públicos y privados, y a acabar con todo. Es que Petro tenía su propia reforma a futuro, mucho más gravosa y empobrecedora que la de su antecesor, pero, al fin y al cabo, propuesta por él, y por ese solo hecho ya se consideraba buena.

    La Reforma a la Salud que se someterá a aprobación del Congreso es la excusa perfecta para que nos importen los famosos médicos cubanos, que no sé si serán tan buenos como dice el mito, ni tantos como para que una dictadura los pueda diseminar por todo un continente. Me late más bien que la mayoría de ellos lo que vienen es a hacer proselitismo, como en Venezuela hicieron. Eso de que el médico te visitará en tu hogar me suena a una medida de control para saber qué piensas y cómo vives, y hasta abrirte la nevera y juzgarte por lo que comes. Cualquier gaseosa de más que uno tenga en el refrigerador será motivo para condicionarte el “excelentísimo” servicio de salud. Ya lo veo venir.



    Y si no, entonces preguntémonos ¿por qué el gobierno se está negando a comprar medicamentos y no le ha girado el dinero a las EPS? El mismo director del Invima, que salió despedido del cargo, tuvo la indiscreción de decir que eso de comprar medicinas no era la solución a la escasez de medicamentos, ¿cómo les parece? El objetivo, como lo dijo alguna vez la ministra Corcho, es crear una crisis de salud tan grave, fracturar el sistema de tal forma, que no quede más que manejar la salud con las políticas socialistas que tanto les gusta. De modo que ni se nos ocurra enfermarnos a los colombianos a partir de ahora. Nada de comer en exceso (que ya es imposible) ni de comer mucha carne, que es mala para la artritis. 

    Si acaso, que el colombiano tenga a la mano un buen porro de marihuana o un pase de cocaína, que es lo que tanto les gusta promover a los petristas, porque eso sí permite desarrollar libremente la personalidad, y de esa manera obtener salud mental. Y en mente sana, cuerpo sano ¿o es al revés? 

    Qué más da. En este gobierno todo es al revés. Aquí no nos quieren librar del infierno, sino darnos el empujón final para caer en él.

jueves, 16 de marzo de 2023

Humillados, ofendidos y asesinados

Por Juan Felipe Giraldo Trejos





 

En memoria del agente

Ricardo Arley Monroy Prieto

 

    Me voy a poner hoy en el lugar de un padre y una madre que perdieron a su hijo, de una esposa que perdió el hogar que había formado junto a su esposo, de un bebé de dos meses que no conocerá a su papá, y otro hijo que tampoco podrá tener su protección y amor.

    Me voy a poner en los zapatos de los familiares del agente Ricardo Arley Monroy Prieto, asesinado en San Vicente del Caguán, Caquetá, el pasado 2 de marzo en la toma a la compañía Emerald Energy. Lo mataron por la negligencia de un presidente. Tal vez por culpa de una brutalidad o de una acción muy mal intencionada, como es la de mandar a 79 policías desarmados a que disuadan una supuesta protesta de unos cinco mil supuestos “campesinos indígenas” armados de palos y cuchillos que le prendieron fuego a las instalaciones de la empresa y cometieron actos de vandalismo y terrorismo.

    Y cuando me pongo en el lugar de los dolientes siento dolor yo también por la pérdida de un joven policía de mi patria, de un padre, un esposo, un hijo, un ser humano que muere por la violencia irracional de unos delincuentes totalmente empoderados. Aún así, sólo los que hoy lloran a Ricardo Arley son los que sienten como propia esa punzada que a él le dieron infamemente en medio de burlas y humillaciones, como si su vida no valiera nada. Al gobierno, por ejemplo, le importa un comino. Y más que dolor, siento rabia: la rabia de vivir en un país cuyo líder es un gran simpatizante de los que hacen mal; un hombre sin honor que a leguas se le nota que lo que siente es odio por Colombia, porque con lo que ha hecho en siete meses de gobierno, todo apunta a que quiere destruir esta nación.  



    Ahora quiero ir a los hechos.

    Un grupo de milicianos de las FARC, o de manifestantes pagados por esa organización, y que además se hacen pasar por campesinos, se tomaron hace 14 días las instalaciones de Emerald Energy, una multinacional petrolera con sede en el Caquetá. Exigían que se les entregara una suma de un millón de dólares como indemnización por los daños causados a la comunidad y la pavimentación de la carretera que conduce a la empresa.

    Visiblemente, este es un hecho de extorsión, además de una usurpación de la justicia en el que la Ley y el Orden tienen que intervenir.

    El gobierno envió a la zona a 79 policías desarmados del ESMAD (ahora UNDMO, Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden) con el fin de disipar la supuesta manifestación que se convirtió en un polvorín incontrolable. La turba enfurecida, al ver a los 79 miembros de la Fuerza Pública, decidió rodearlos, amenazó con quemarlos, les quitó sus pertenencias, golpeó a algunos de ellos, y a uno lo torturaron y lo mataron de un navajazo en el cuello. Los uniformados, al verse acorralados, pidieron refuerzos a la comandancia central, y aunque les prometieron el apoyo, lo cierto es que nunca llegó el Ejército para respaldarlos: el presidente de la República dio la orden oficial desde Palacio que el Ejército no interviniera. Los 79 policías desarmados quedaron a merced de una horda de subversivos que terminó amenazándolos, secuestrándolos, torturándolos, y asesinando al subintendente Ricardo Arley Monroy Prieto de una manera brutal a pesar de que él clamaba porque no lo fueran a matar.

    Estos forajidos se hacen llamar la “Guardia Campesina”, visten con los mismos atuendos de los Colectivos Chavistas, y tienen el total respaldo del gobierno nacional y de las FARC. Al menos así parece, pues ni el presidente ni ningún ministro han pedido justicia por el asesinato del subintendente.



    Ya sabemos que en Colombia, donde el crimen ha llegado al poder, el Estado no defiende los derechos de la Fuerza Pública. Al contrario, el gobierno Petro pareciera más interesado en que sus policías sufran humillación, secuestro, tortura, y de paso que puedan ser asesinados a manos de los delincuentes que pretende reivindicar, como en efecto sucedió con el agente Monroy, vilmente acuchillado por esta perversa “Guardia Campesina” a la que el ministro del Interior le resulta una “cosa maravillosa y hermosa”. No se puede ser más cínico y miserable. Pero eso no es ninguna guardia de nada, ni mucho menos la componen indígenas o campesinos honestos.

    ¿Pueden cinco mil campesinos sobrevivir una semana sin cosechar ni vender sus productos, sin recibir un peso por su trabajo por estar supuestamente protestando contra una multinacional petrolera? Si son verdaderos campesinos, no. El campesino real, el verraco, el trabajador, está solamente interesado en sacar adelante sus cultivos, de cuya venta depende para sobrevivir y sostener a su familia en un país que cada vez lo desmoraliza más de su labor. Por eso usa su sombrero para protegerse del inclemente sol, pero nunca un campesino honesto se encapucha. Muchos de los miembros de la mal llamada Guardia Campesina o Indígena, por el contrario, ocultaban sus rostros con trapos y pasamontañas. Se deduce que ese colectivo no es otra cosa que un grupo paramilitar de izquierda avalado por el gobierno de psicópatas que nos rige. O que son las mismas FARC, no es sorpresa.

    Y mientras a nuestros policías les prohíben que usen las armas, que se defiendan, que hagan respetar la Constitución, los bandidos están más armados que nunca, y el gobierno está dispuesto a premiarlos con negociaciones e impunidad. Si alguno de los agentes, en uso de su legítima defensa decidiera defender su vida frente a la horda que lo vapulea, no tardaría el mismo Estado en destituirlo, someterlo a investigación, enjuiciarlo y encarcelarlo.


 

   ¿Quién quiere ser policía bajo estas condiciones? ¿Qué joven aspiraría hoy ingresar a la institución cuando sabe que le iría mejor del lado de los criminales? Porque el presidente y sus ministros no están con la legalidad del Estado, sino con los grupos delictivos. Trabajan para ellos, para lavarles la cara y darles beneficios. Su objetivo es destruir las instituciones de seguridad del país para tener ellos sus propios colectivos encabezados por la Primera Línea en las ciudades, y ahora por la Guardia Campesina en la zona rural.

    Alfonso Prada, ministro del Interior, niega que lo que hubo allí fuera un secuestro. Lo llama más bien un “cerco humanitario”, para que suene altruista. Un cerco humanitario que secuestra 79 policías, los somete a burlas, vejaciones, mata a uno de ellos y les pone el cadáver del compañero a los demás durante toda la noche para amedrentarlos. Qué maravillosa humanidad la de esta Guardia Campesina.



    El eufemismo continúa en cabeza del mismo Petro. Al secuestro le llama retención y a los secuestradores les llama retenedores, ¡sinverguenza! ¿por qué no admite de una vez que le importan un bledo los agentes de la policía? Y allá se fue con su cinismo a abrazar al padre del agente asesinado y a darle sus condolencias para quedar como un prócer mientras el padre que perdió a su hijo, la madre, la esposa, los hijos y demás familiares, a lo mejor creyendo en la sinceridad del presidente que les daba el sentido pésame, ignoraban que fue él mismo quien dio la orden de que no les llevaran apoyo a los policías. Petro es tan responsable de la muerte del subintendente Ricardo Arley como aquellos que enterraron el puñal en su cuello.  

    Así las cosas, en un gobierno donde sólo se le permite a los delincuentes andar armados, donde el ciudadano de a pie no tiene forma de defender su vida, honra y bienes, donde al criminal se le paga para que deje de delinquir y al buen ciudadano se le suben los impuestos, no puede uno esperar un futuro promisorio para este país. Aquí elegimos la anarquía en lugar del orden; la pobreza en lugar de la riqueza; el retroceso en lugar del progreso; la ruina moral en lugar de la decencia y el decoro; la mentira y el eufemismo en lugar de la verdad; el crimen por encima de la conducta recta; la impunidad en lugar de la justicia. Este era el cambio que nos habían prometido, seguramente, y hay que darle gracias a los petristas por haber ayudado con su voto a terminar de enterrar este país. No crean que estamos contentos por este nefasto gobierno, por los arrepentidos de sus filas. Al contrario, estamos muertos de la ira, indignados, decepcionados por quienes no quisieron escuchar las advertencias que hicimos los que ya sabíamos del talante del presidente que elegían.      



    Pero el daño ya está hecho. Ya es muy tarde para arrepentimientos. Nos quedan tres años y medio de suplicio, y no sabemos si el ocupa del Palacio de Nariño saldrá pacíficamente, o si se pensará perpetuar en el poder, ya sea modificando la Constitución para reelegirse, o a través de un títere de su predilección. Yo dudo que salga por las buenas. Pero que habrá que salir de él, no tengo la menor duda, sea por la razón o por la fuerza.

lunes, 6 de marzo de 2023

A precio de huevo

Por Juan Felipe Giraldo Trejos





    Cuando los precios de la carne se tornan inaccesibles, el ciudadano de a pie, el que gana apenas el salario mínimo, un poco más o un poco menos, o incluso el que gana lo necesario para comer carne todos los días, siempre podrá encontrar en el huevo un alimento esencial para satisfacer sus requerimientos proteínicos básicos, y a un costo muy bajo. 

    Esto solía ser así. El huevo no sólo es la proteína de los más pobres, sino también el producto sustituto de la carne para aquellos que en otros tiempos ostentaban una mejor posición económica y que ahora, ante la carestía y la pérdida de poder adquisitivo, deben acudir a él en vista de que los demás alimentos de origen animal están sencillamente imposibles de comprar. Ni la carne de res, ni la de cerdo, ni el pollo, ni el pescado, ni el queso, ni la leche, pueden tener un lugar asegurado en la despensa de los habitantes del planeta. Al parecer, el huevo tampoco.

    Pero ¿qué es lo que está sucediendo que la comida cada vez está más cara y que se habla de escasez de alimentos y de recesión económica mundial? ¿Por qué los niveles de inflación están tan altos y no se vislumbra una medida que le pueda poner freno a este fenómeno? ¿Se viene el hambre para el mundo como un preámbulo de la guerra?

    En el caso de los huevos, por ejemplo, el precio de una docena ha llegado a incrementos hasta de 300% en algunos países. En Suiza, hasta diciembre de 2022, el precio era de US$6,62 la docena; en Estados Unidos de US$4,77; y en Puerto Rico de US$5,49, para poner el caso de los lugares donde más ha aumentado. Tan sólo dos meses después, ese precio que se tenía a finales de diciembre ha llegado a tal punto, que en Estados Unidos un huevo está valiendo más de un dólar: US$14,52 en promedio por docena.



    Se afirma en los medios de comunicación que la responsable de que los huevos estén tan caros es la gripe aviar, pues el brote que se ha presentado por el mundo ha obligado a sacrificar millones de aves de corral, generando la consecuente escasez que nos tiene sin huevos. Porque los que tienen huevo son otros.

    En sólo Nebraska, se sacrificaron casi dos millones de pollos contagiados. Ya van alrededor de cincuenta millones de aves asesinadas en todo Estados Unidos por sospecha de gripe aviar. En Nuevo León, México, mataron 68.000 aves, y otros Estados ya están en alerta ante la epidemia que pretende llegar a Suramérica. O que ya llegó en teoría, pues en Cochabamba, Bolivia, sacrificaron otros 160.000 pollos ¡solo por sospechas! En España la gripe aviar ha hecho tantos estragos que hasta están pensando en vacunar a las aves, no sólo por el daño que les está haciendo, sino por la preocupación de que el virus de los pollos se pueda transmitir también a los humanos.[1] En Colombia ya se han reportado 48 focos de contagio por gripe aviar y en otras partes del mundo, como en China, se han registrado ya contagios a humanos.[2] 

    Sin embargo, investigaciones realizadas por científicos expertos nos abren la puerta al descubrimiento de nuevas causas por las cuales los huevos están tan caros y escasos. Una de esas razones es una propiedad hallada en la yema de huevo que supondría la fórmula de combate contra el coronavirus.



   La National Library of Medicine publicó un estudio a fines de 2020 acerca de los anticuerpos encontrados en la yema del huevo de pollo que favorecen el bloqueo de múltiples variantes de Sars-Cov-2.[3] En otras palabras, el huevo de gallina ayuda a prevenir la transmisión del virus del Covid 19. Más exactamente la yema, la cual posee una potencia que ayuda a neutralizar el agente. Esto, desde luego, sirve para la fase de prevención y el control del virus en curso. Este estudio, realizado por 14 científicos chinos es avalado por el Centro Nacional de Información Biotecnológica de Estados Unidos y revisado por el Instituto Nacional de Inmunofarmacología en 2021.

    En otros medios se ha desmentido este estudio y han dicho que no es cierto que el huevo ayude a proteger contra el Covid 19. Lo raro es que precisamente ahora, cuando la investigación salió a la luz pública después de dos años de haberse realizado, o por lo menos cuando su difusión se hizo masiva, escasean los huevos y su precio está por las nubes. Y para completar, a todas las gallinas del mundo les dio gripa. O precisamente se hizo extensiva la gripa aviar para controlar la oferta de los huevos, quién sabe.

    Lo grave no es que las gallinas estén contagiadas, sino que el virus se pase a los humanos, así como supuestamente se pasó el de los murciélagos. ¿Será esta gripa aviar una nueva excusa para generar otra pandemia? ¿O será una nueva arremetida para forzar a un nuevo ciclo de vacunación? No me extrañaría que nos estuvieran preparando para un encierro duradero. Se está hablando por parte de algunos diarios como el New York Times, el padre de los medios globalistas, que la nueva pandemia podría ser demoledora. En caso de contagio del virus de los pollos a los humanos, que no es muy frecuente, este podría darse con una mortalidad del 56%, afirma una columnista del medio.[4]



    Hasta ahora se especula que la solución para acabar con la gripe aviar es vacunar hasta el último pollo de la tierra, de modo que el discurso sea: pollo que esté vacunado ayudará a que no se transmita la gripa aviar a los humanos, como para que aquellos que no quisieron vacunarse se abstengan de comerse un buen pollo sazonado con el adobo Pfizer.

    Es que no basta con que nos quieran quitar la carne: tampoco quieren que comamos pollo ni huevos, y me late que en esto de la gripa aviar hay un mito muy bien producido desde los escritorios de aquellos que nos quieren poner a comer carne de plástico, la del diablo Bill Gates, el mayor terrateniente de los Estados Unidos, y uno de los más beneficiados con la gripa aviar. Nada raro que estuviera detrás del atentado contra las granjas avícolas, y por ende contra la humanidad.

    Como sabemos de sobra, el mundo después de la pandemia fue reseteado por quienes manejan sus hilos: los grandes metacapitalistas, los gobiernos de las potencias, las corporaciones tecnológicas y los estamentos internacionales como la ONU, el Foro Económico Mundial, las Conferencias para el prevenir el cambio climático, etc. Después de este reseteo se abrieron los manuales para continuar implementando una agenda que ya se venía estructurando desde hacía muchos años atrás y de la cual apenas estamos comenzando a ver sus resultados, así que no habría por qué sorprendernos de los cambios que se están suscitando si de verdad estamos bien enterados de lo que está pasando.

    El problema es cuando la crisis se torna global. Antes uno se daba cuenta de algunas hambrunas focalizadas, de lugares específicos en donde había sequías, tormentas, desastres naturales o guerras que hacían que los precios de los alimentos se elevaran o que simplemente no se consiguieran. Por tanto, el hambre sobrevenía y las personas tenían que desplazarse a otros lugares produciéndose grandes oleadas migratorias. Pero en un mundo globalizado cuya forma de gobierno pretende centralizarse en un globalismo absoluto, ningún ser humano puede escapar a la coyuntura: no hay adonde. De alguna manera la escasez nos golpea a todos. Sin excepción, porque estamos pagando mucho más por el precio de los alimentos que antes, ya no digamos antes de la pandemia, sino antes de la desestabilización económica orquestada por ciertos sectores a los que les interesa obtener el control de las masas.



    En 2020 ese poder se dio a través de la manipulación por el miedo. Hoy esa manipulación se vale del hambre para mantener a los ciudadanos subyugados. Miedo, hambre, cambio climático, encierros obligatorios, restricción de las libertades, supresión de los derechos, experimentos psíquicos, ingeniería social; cualquier elemento de control es útil para la élite que aspira a ser parte de la gobernanza mundial.

    Por el momento, hay que tener los huevos muy bien puestos para afrontar esta crisis. Ojalá muy bien puestos en la despensa, no sea que por estos lares también se propague esa supuesta epidemia. Tampoco hay que generar pánico ni propiciar la especulación. Si no comimos bastante huevo cuando estaba a buen precio, para qué vamos a dar la ganga ahora que está inalcanzable. Parece que la ideología vegana se está saliendo con la suya, y estarán felices de que los animales pierdan la categoría de alimento. Por ello, precisamente, es que habrán de extinguirse en un futuro las reses, los cerdos y los pollos.

    Es una lástima que las granjas avícolas que producen huevos estén en riesgo de quebrarse, literalmente, y que ese dicho coloquial con el que antes nos referíamos a un producto cuando no valía casi nada, lo tengamos que revalidar ahora para designar con él a los artículos que contribuyen a la carestía. Así las cosas, todo se está poniendo “a precio de huevo”.



[1] Datos suministrados por la investigación de la periodista Isabel Cuervo colgado en su página www.isabelcuervo.com

Instrucciones para acceder al video documental en: https://www.youtube.com/watch?v=vfE8mRohW7U&list=PL18sLbvMjYxd__HXSrTWSVhlDmhHMUeqM

[2] Semana. (Marzo 6 de 2023). Reportan 48 focos por gripe aviar en Colombia: 218 personas han dado negativo para el virus. https://www.semana.com/salud/articulo/reportan-48-focos-de-contagio-por-gripe-aviar-en-colombia-218-personas-han-dado-negativo-para-el-virus/202311/

[3] National Library of Medicine. (3 de noviembre de 2020). Los anticuerpos de yema de huevo de pollo (IgY) bloquean la unión de múltiples variantes de proteína de pico de SARS-CoV-2 a ACE2 humano.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33191178/   última visita marzo 6 de 2023

[4] Zeynep Tufekci. (6 de febrero de 2023). Una pandemia aún más letal puede llegar pronto. New York Times.  https://www.nytimes.com/es/2023/02/06/espanol/opinion/gripe-aviar-h5n1.html 

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