Empezó la vida sabrosa.
Los tiempos
aquellos en que nos quejábamos de que en Colombia pagábamos la gasolina más
cara de Latinoamérica no quedaron atrás. Porque esos tiempos vuelven a concretarse
en el hoy, con el anuncio del presidente Petro de que va a subir el precio del
combustible significativamente, de modo que ahora sí los colombianos estaremos
pagando la gasolina más cara de América.
Lo llamativo
es que, como todo lo de la izquierda radical, las cosas malas nunca suceden por
culpa propia, sino del gobierno anterior, de la oposición, del imperio, del
cambio climático, de cualquier cosa, menos de ellos. Así será para todas las
promesas que hizo en campaña nuestro presidente. Cuando se de cuenta de que no
podrá cumplirle a nadie, tendrá muchos a quién endilgarle la responsabilidad,
como en este caso.
“El déficit de estabilización de los combustibles por falta de pago del
gobierno anterior es de 10 billones por trimestre”, trinó el presidente y
enseguida encendió las alarmas. Sus escuderos salieron a echarle pullas al
gobierno Duque para no quedar mal con sus electores y en todo caso entendieran
que, si nos veíamos avocados al sacrificio de tener que pagar más por la gasolina,
era por culpa, nuevamente, del gobierno anterior. Desgraciado Duque, estarán
diciendo los petristas indignados porque les dejó la olla raspada y nada para
robar; digo, para tener con qué gobernar.
Pero no nos digamos mentiras. Si hay algo que necesita este gobierno
subsidiario es plata a dos manos para tener con qué pagarles a los delincuentes
con tal de que no delincan más, o al menos no tanto, ¿o acaso piensan que la “paz
total” sólo es un discurso bonito y no requiere grandes sumas de dinero?
Hoy Petro propone que el subsidio a la gasolina se debe desmontar. De paso,
dicen sus áulicos, les encarecerán la materia prima más importante a los
narcotraficantes para producir su coca. ¿Acaso los derechistas no protestan
tanto por el auge desmedido del narcotráfico? Pues bien, ahí tienen, miren qué
golpe tan grande le va a dar Petro a las estructuras criminales. No les va a
fumigar con glifosato, pero les va a subir la gasolina, no importa que también
se la suba al resto de los colombianos. Y espero que entiendan el sarcasmo,
desde luego. Porque decir que con el incremento al precio de la gasolina se le
reduce el margen de operación a los bandidos, es lo mismo que decir que al
pueblo entero hay que ponerlo a aguantar hambre para que de paso también aguanten
hambre los criminales. Qué ideota, pero con i.
Y aparte de querer meternos los dedos a la boca con el cuento de que es
por culpa del gobierno de Iván Duque (que tampoco es de mis afectos, ¿y acaso
quién?) que se creció el déficit por no haber ido subiendo el precio del
combustible gradualmente, ni haber abonado a la deuda para cuyo cubrimiento se
creó el Fondo de Estabilización, Petro es además mentiroso. El ex ministro de Hacienda,
José Manuel Restrepo, le salió al paso a sus declaraciones con un trino en el
que le recordaba que otra cosa era lo que habían hablado en el empalme. Es
decir, que realmente en el gobierno de Iván Duque se abonaron 14,2 billones de
pesos al déficit y que se dejaron 28,5 billones presupuestados para pagar con
otras fuentes de financiación. De modo que uno de los dos está mintiendo, y no
sé por qué, pero yo le creo al ex ministro, y eso que no soy duquista.
Ahora bien, para quienes nos preguntamos qué es el famoso Fondo de
Estabilización del Precio de los Combustibles (Fepec), hay que decir que es un valor
que asume el Estado hasta del 70% en el precio de la gasolina y hasta un 57% en
el precio del Diesel[1] para
que el combustible no le salga tan caro al consumidor. Sin ese subsidio, los
colombianos tendríamos que pagar un precio por galón de gasolina aproximado de $20.000.
Es la forma como se regula la diferencia entre el costo de la gasolina con el
precio internacional del petróleo, de modo que cuando sube demasiado este
último, el incremento del combustible en Colombia no debiera impactar tan fuerte
como en otros países en donde la gasolina no es subsidiada.
Es el caso por ejemplo de la situación que atraviesa Europa con el
combustible a raíz de la guerra entre Rusia y Ucrania, lo que ha provocado un
aumento elevado de los precios internacionales del petróleo. De no ser por el Fondo,
la gasolina en Colombia sería impagable, como en efecto lo será.
No obstante, ese fondo tiene un déficit que, según el gobierno actual,
se ocasionó por no abonar a la deuda, que actualmente es del 3% del PIB (28
billones de pesos para el próximo año)[2].
Como se pronostica una inflación de dos dígitos para 2023, se propone
incrementar el precio de la gasolina gradualmente durante este año, mes a mes. El
monto del aumento es lo que tienen que estudiar Petro y su ministro de Hacienda,
de modo que no vayan a suscitar la ira de gremios tan determinantes para el
país como el de los camioneros y los taxistas.
Es cierto que durante todo este año el gobierno del presidente Duque no
aumentó los precios de los combustibles. La guerra que estalló en enero en
Europa del Este, por sí sola, encareció el costo de vida en todo el mundo y
provocó una crisis energética sin precedentes. Si de por sí el costo de vida ya
estaba elevado, ¿se imaginan lo que hubiera pasado si el gobierno Duque
comienza a incrementar el precio de la gasolina en plena campaña electoral? No
sólo le hubieran quemado el país las hordas petristas, sino que lo hubieran
quemado a él. Me imagino el rédito político que le hubiera sacado el entonces
candidato Petro a la subida de los precios, como en efecto le sacó a todo lo
que pudo, incluyendo a la toma guerrillera urbana que él mismo ayudó a
convocar.
Ahora el gobierno que recién entró se lamenta de que le hubieran dejado
esa “papa caliente”, como dice el columnista del Diario La República. Pero así
tenía que ser. Duque no podía darse el lujo de pegarse otro tiro en el pie
después de semejante hoguera que le prendieron cuando propuso su reforma
tributaria en plena pandemia, y tampoco tenía por qué darle motivos a Petro para
que lo atacara en campaña y de paso ayudarlo indirectamente a subir más en las
encuestas.
Que le toque al Pacto Histórico resolver ese lío, ¿no dizque es una coalición tan preparada? Y el presidente ya lo resolvió: se quita el subsidio y punto, gústele a quien le guste. Los socialistas no se ponen con tibiezas.
Todo será mucho más caro de lo que ya es, y esperemos la Reforma Tributaria que ya vendrá. Millones de familias no van a poder soportar el alza de la gasolina y tendrán que vender sus vehículos, pues no habrá forma de transportarse.
A ver cómo le hace Petro para lidiar con la impopularidad que se le va a
disparar abyectamente cuando los 50 millones de colombianos le estemos gritando,
al mejor estilo de Daddy Yankee, “dame más gasolina”. Pero sin subirla de
precio.






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