lunes, 6 de marzo de 2023

A precio de huevo

Por Juan Felipe Giraldo Trejos





    Cuando los precios de la carne se tornan inaccesibles, el ciudadano de a pie, el que gana apenas el salario mínimo, un poco más o un poco menos, o incluso el que gana lo necesario para comer carne todos los días, siempre podrá encontrar en el huevo un alimento esencial para satisfacer sus requerimientos proteínicos básicos, y a un costo muy bajo. 

    Esto solía ser así. El huevo no sólo es la proteína de los más pobres, sino también el producto sustituto de la carne para aquellos que en otros tiempos ostentaban una mejor posición económica y que ahora, ante la carestía y la pérdida de poder adquisitivo, deben acudir a él en vista de que los demás alimentos de origen animal están sencillamente imposibles de comprar. Ni la carne de res, ni la de cerdo, ni el pollo, ni el pescado, ni el queso, ni la leche, pueden tener un lugar asegurado en la despensa de los habitantes del planeta. Al parecer, el huevo tampoco.

    Pero ¿qué es lo que está sucediendo que la comida cada vez está más cara y que se habla de escasez de alimentos y de recesión económica mundial? ¿Por qué los niveles de inflación están tan altos y no se vislumbra una medida que le pueda poner freno a este fenómeno? ¿Se viene el hambre para el mundo como un preámbulo de la guerra?

    En el caso de los huevos, por ejemplo, el precio de una docena ha llegado a incrementos hasta de 300% en algunos países. En Suiza, hasta diciembre de 2022, el precio era de US$6,62 la docena; en Estados Unidos de US$4,77; y en Puerto Rico de US$5,49, para poner el caso de los lugares donde más ha aumentado. Tan sólo dos meses después, ese precio que se tenía a finales de diciembre ha llegado a tal punto, que en Estados Unidos un huevo está valiendo más de un dólar: US$14,52 en promedio por docena.



    Se afirma en los medios de comunicación que la responsable de que los huevos estén tan caros es la gripe aviar, pues el brote que se ha presentado por el mundo ha obligado a sacrificar millones de aves de corral, generando la consecuente escasez que nos tiene sin huevos. Porque los que tienen huevo son otros.

    En sólo Nebraska, se sacrificaron casi dos millones de pollos contagiados. Ya van alrededor de cincuenta millones de aves asesinadas en todo Estados Unidos por sospecha de gripe aviar. En Nuevo León, México, mataron 68.000 aves, y otros Estados ya están en alerta ante la epidemia que pretende llegar a Suramérica. O que ya llegó en teoría, pues en Cochabamba, Bolivia, sacrificaron otros 160.000 pollos ¡solo por sospechas! En España la gripe aviar ha hecho tantos estragos que hasta están pensando en vacunar a las aves, no sólo por el daño que les está haciendo, sino por la preocupación de que el virus de los pollos se pueda transmitir también a los humanos.[1] En Colombia ya se han reportado 48 focos de contagio por gripe aviar y en otras partes del mundo, como en China, se han registrado ya contagios a humanos.[2] 

    Sin embargo, investigaciones realizadas por científicos expertos nos abren la puerta al descubrimiento de nuevas causas por las cuales los huevos están tan caros y escasos. Una de esas razones es una propiedad hallada en la yema de huevo que supondría la fórmula de combate contra el coronavirus.



   La National Library of Medicine publicó un estudio a fines de 2020 acerca de los anticuerpos encontrados en la yema del huevo de pollo que favorecen el bloqueo de múltiples variantes de Sars-Cov-2.[3] En otras palabras, el huevo de gallina ayuda a prevenir la transmisión del virus del Covid 19. Más exactamente la yema, la cual posee una potencia que ayuda a neutralizar el agente. Esto, desde luego, sirve para la fase de prevención y el control del virus en curso. Este estudio, realizado por 14 científicos chinos es avalado por el Centro Nacional de Información Biotecnológica de Estados Unidos y revisado por el Instituto Nacional de Inmunofarmacología en 2021.

    En otros medios se ha desmentido este estudio y han dicho que no es cierto que el huevo ayude a proteger contra el Covid 19. Lo raro es que precisamente ahora, cuando la investigación salió a la luz pública después de dos años de haberse realizado, o por lo menos cuando su difusión se hizo masiva, escasean los huevos y su precio está por las nubes. Y para completar, a todas las gallinas del mundo les dio gripa. O precisamente se hizo extensiva la gripa aviar para controlar la oferta de los huevos, quién sabe.

    Lo grave no es que las gallinas estén contagiadas, sino que el virus se pase a los humanos, así como supuestamente se pasó el de los murciélagos. ¿Será esta gripa aviar una nueva excusa para generar otra pandemia? ¿O será una nueva arremetida para forzar a un nuevo ciclo de vacunación? No me extrañaría que nos estuvieran preparando para un encierro duradero. Se está hablando por parte de algunos diarios como el New York Times, el padre de los medios globalistas, que la nueva pandemia podría ser demoledora. En caso de contagio del virus de los pollos a los humanos, que no es muy frecuente, este podría darse con una mortalidad del 56%, afirma una columnista del medio.[4]



    Hasta ahora se especula que la solución para acabar con la gripe aviar es vacunar hasta el último pollo de la tierra, de modo que el discurso sea: pollo que esté vacunado ayudará a que no se transmita la gripa aviar a los humanos, como para que aquellos que no quisieron vacunarse se abstengan de comerse un buen pollo sazonado con el adobo Pfizer.

    Es que no basta con que nos quieran quitar la carne: tampoco quieren que comamos pollo ni huevos, y me late que en esto de la gripa aviar hay un mito muy bien producido desde los escritorios de aquellos que nos quieren poner a comer carne de plástico, la del diablo Bill Gates, el mayor terrateniente de los Estados Unidos, y uno de los más beneficiados con la gripa aviar. Nada raro que estuviera detrás del atentado contra las granjas avícolas, y por ende contra la humanidad.

    Como sabemos de sobra, el mundo después de la pandemia fue reseteado por quienes manejan sus hilos: los grandes metacapitalistas, los gobiernos de las potencias, las corporaciones tecnológicas y los estamentos internacionales como la ONU, el Foro Económico Mundial, las Conferencias para el prevenir el cambio climático, etc. Después de este reseteo se abrieron los manuales para continuar implementando una agenda que ya se venía estructurando desde hacía muchos años atrás y de la cual apenas estamos comenzando a ver sus resultados, así que no habría por qué sorprendernos de los cambios que se están suscitando si de verdad estamos bien enterados de lo que está pasando.

    El problema es cuando la crisis se torna global. Antes uno se daba cuenta de algunas hambrunas focalizadas, de lugares específicos en donde había sequías, tormentas, desastres naturales o guerras que hacían que los precios de los alimentos se elevaran o que simplemente no se consiguieran. Por tanto, el hambre sobrevenía y las personas tenían que desplazarse a otros lugares produciéndose grandes oleadas migratorias. Pero en un mundo globalizado cuya forma de gobierno pretende centralizarse en un globalismo absoluto, ningún ser humano puede escapar a la coyuntura: no hay adonde. De alguna manera la escasez nos golpea a todos. Sin excepción, porque estamos pagando mucho más por el precio de los alimentos que antes, ya no digamos antes de la pandemia, sino antes de la desestabilización económica orquestada por ciertos sectores a los que les interesa obtener el control de las masas.



    En 2020 ese poder se dio a través de la manipulación por el miedo. Hoy esa manipulación se vale del hambre para mantener a los ciudadanos subyugados. Miedo, hambre, cambio climático, encierros obligatorios, restricción de las libertades, supresión de los derechos, experimentos psíquicos, ingeniería social; cualquier elemento de control es útil para la élite que aspira a ser parte de la gobernanza mundial.

    Por el momento, hay que tener los huevos muy bien puestos para afrontar esta crisis. Ojalá muy bien puestos en la despensa, no sea que por estos lares también se propague esa supuesta epidemia. Tampoco hay que generar pánico ni propiciar la especulación. Si no comimos bastante huevo cuando estaba a buen precio, para qué vamos a dar la ganga ahora que está inalcanzable. Parece que la ideología vegana se está saliendo con la suya, y estarán felices de que los animales pierdan la categoría de alimento. Por ello, precisamente, es que habrán de extinguirse en un futuro las reses, los cerdos y los pollos.

    Es una lástima que las granjas avícolas que producen huevos estén en riesgo de quebrarse, literalmente, y que ese dicho coloquial con el que antes nos referíamos a un producto cuando no valía casi nada, lo tengamos que revalidar ahora para designar con él a los artículos que contribuyen a la carestía. Así las cosas, todo se está poniendo “a precio de huevo”.



[1] Datos suministrados por la investigación de la periodista Isabel Cuervo colgado en su página www.isabelcuervo.com

Instrucciones para acceder al video documental en: https://www.youtube.com/watch?v=vfE8mRohW7U&list=PL18sLbvMjYxd__HXSrTWSVhlDmhHMUeqM

[2] Semana. (Marzo 6 de 2023). Reportan 48 focos por gripe aviar en Colombia: 218 personas han dado negativo para el virus. https://www.semana.com/salud/articulo/reportan-48-focos-de-contagio-por-gripe-aviar-en-colombia-218-personas-han-dado-negativo-para-el-virus/202311/

[3] National Library of Medicine. (3 de noviembre de 2020). Los anticuerpos de yema de huevo de pollo (IgY) bloquean la unión de múltiples variantes de proteína de pico de SARS-CoV-2 a ACE2 humano.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33191178/   última visita marzo 6 de 2023

[4] Zeynep Tufekci. (6 de febrero de 2023). Una pandemia aún más letal puede llegar pronto. New York Times.  https://www.nytimes.com/es/2023/02/06/espanol/opinion/gripe-aviar-h5n1.html 

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