Cuando los precios de la carne se tornan
inaccesibles, el ciudadano de a pie, el que gana apenas el salario mínimo, un
poco más o un poco menos, o incluso el que gana lo necesario para comer carne
todos los días, siempre podrá encontrar en el huevo un alimento esencial para
satisfacer sus requerimientos proteínicos básicos, y a un costo muy bajo.
Esto solía ser así. El huevo no sólo es la
proteína de los más pobres, sino también el producto sustituto de la carne para
aquellos que en otros tiempos ostentaban una mejor posición económica y que
ahora, ante la carestía y la pérdida de poder adquisitivo, deben acudir a él en
vista de que los demás alimentos de origen animal están sencillamente imposibles
de comprar. Ni la carne de res, ni la de cerdo, ni el pollo, ni el pescado, ni
el queso, ni la leche, pueden tener un lugar asegurado en la despensa de los
habitantes del planeta. Al parecer, el huevo tampoco.
Pero ¿qué es lo que está sucediendo que la
comida cada vez está más cara y que se habla de escasez de alimentos y de
recesión económica mundial? ¿Por qué los niveles de inflación están tan altos y
no se vislumbra una medida que le pueda poner freno a este fenómeno? ¿Se viene
el hambre para el mundo como un preámbulo de la guerra?
En el caso de los huevos, por ejemplo, el
precio de una docena ha llegado a incrementos hasta de 300% en algunos países.
En Suiza, hasta diciembre de 2022, el precio era de US$6,62 la docena; en Estados
Unidos de US$4,77; y en Puerto Rico de US$5,49, para poner el caso de los lugares
donde más ha aumentado. Tan sólo dos meses después, ese precio que se tenía a
finales de diciembre ha llegado a tal punto, que en Estados Unidos un huevo
está valiendo más de un dólar: US$14,52 en promedio por docena.
Se afirma en los medios de comunicación que
la responsable de que los huevos estén tan caros es la gripe aviar, pues el
brote que se ha presentado por el mundo ha obligado a sacrificar millones de
aves de corral, generando la consecuente escasez que nos tiene sin huevos.
Porque los que tienen huevo son otros.
En sólo Nebraska, se sacrificaron casi dos
millones de pollos contagiados. Ya van alrededor de cincuenta millones de
aves asesinadas en todo Estados Unidos por sospecha de gripe aviar. En Nuevo
León, México, mataron 68.000 aves, y otros Estados ya están en alerta ante la
epidemia que pretende llegar a Suramérica. O que ya llegó en teoría, pues en
Cochabamba, Bolivia, sacrificaron otros 160.000 pollos ¡solo por sospechas! En
España la gripe aviar ha hecho tantos estragos que hasta están pensando en
vacunar a las aves, no sólo por el daño que les está haciendo, sino por la
preocupación de que el virus de los pollos se pueda transmitir también a los
humanos.[1]
En Colombia ya se han reportado 48 focos de contagio por gripe aviar y en otras
partes del mundo, como en China, se han registrado ya contagios a humanos.[2]
Sin embargo, investigaciones realizadas por científicos expertos nos abren la puerta al descubrimiento de nuevas causas por las cuales los huevos están tan caros y escasos. Una de esas razones es una propiedad hallada en la yema de huevo que supondría la fórmula de combate contra el coronavirus.
La National Library of Medicine publicó un
estudio a fines de 2020 acerca de los anticuerpos encontrados en la yema del huevo de
pollo que favorecen el bloqueo de múltiples variantes de Sars-Cov-2.[3]
En otras palabras, el huevo de gallina ayuda a prevenir la transmisión del
virus del Covid 19. Más exactamente la yema, la cual posee una potencia que
ayuda a neutralizar el agente. Esto, desde luego, sirve para la fase de
prevención y el control del virus en curso. Este estudio, realizado por 14
científicos chinos es avalado por el Centro Nacional de Información
Biotecnológica de Estados Unidos y revisado por el Instituto Nacional de
Inmunofarmacología en 2021.
En otros medios se ha desmentido este estudio
y han dicho que no es cierto que el huevo ayude a proteger contra el Covid 19. Lo
raro es que precisamente ahora, cuando la investigación salió a la luz pública
después de dos años de haberse realizado, o por lo menos cuando su difusión se
hizo masiva, escasean los huevos y su precio está por las nubes. Y para
completar, a todas las gallinas del mundo les dio gripa. O precisamente se hizo
extensiva la gripa aviar para controlar la oferta de los huevos, quién sabe.
Lo grave no es que las gallinas estén
contagiadas, sino que el virus se pase a los humanos, así como supuestamente se
pasó el de los murciélagos. ¿Será esta gripa aviar una nueva excusa para
generar otra pandemia? ¿O será una nueva arremetida para forzar a un nuevo
ciclo de vacunación? No me extrañaría que nos estuvieran preparando para un
encierro duradero. Se está hablando por parte de algunos diarios como el New
York Times, el padre de los medios globalistas, que la nueva pandemia podría
ser demoledora. En caso de contagio del virus de los pollos a los humanos, que
no es muy frecuente, este podría darse con una mortalidad del 56%, afirma una
columnista del medio.[4]
Hasta ahora se especula que la solución
para acabar con la gripe aviar es vacunar hasta el último pollo de la tierra,
de modo que el discurso sea: pollo que esté vacunado ayudará a que no se
transmita la gripa aviar a los humanos, como para que aquellos que no quisieron
vacunarse se abstengan de comerse un buen pollo sazonado con el adobo Pfizer.
Es que no basta con que nos quieran quitar
la carne: tampoco quieren que comamos pollo ni huevos, y me late que en esto de
la gripa aviar hay un mito muy bien producido desde los escritorios de aquellos
que nos quieren poner a comer carne de plástico, la del diablo Bill Gates, el
mayor terrateniente de los Estados Unidos, y uno de los más beneficiados con la
gripa aviar. Nada raro que estuviera detrás del atentado contra las granjas
avícolas, y por ende contra la humanidad.
Como sabemos de sobra, el mundo después de
la pandemia fue reseteado por quienes manejan sus hilos: los grandes
metacapitalistas, los gobiernos de las potencias, las corporaciones
tecnológicas y los estamentos internacionales como la ONU, el Foro Económico
Mundial, las Conferencias para el prevenir el cambio climático, etc. Después de
este reseteo se abrieron los manuales para continuar implementando una agenda
que ya se venía estructurando desde hacía muchos años atrás y de la cual apenas
estamos comenzando a ver sus resultados, así que no habría por qué
sorprendernos de los cambios que se están suscitando si de verdad estamos bien
enterados de lo que está pasando.
El problema es cuando la crisis se torna
global. Antes uno se daba cuenta de algunas hambrunas focalizadas, de lugares
específicos en donde había sequías, tormentas, desastres naturales o guerras
que hacían que los precios de los alimentos se elevaran o que simplemente no se
consiguieran. Por tanto, el hambre sobrevenía y las personas tenían que
desplazarse a otros lugares produciéndose grandes oleadas migratorias. Pero en
un mundo globalizado cuya forma de gobierno pretende centralizarse en un globalismo
absoluto, ningún ser humano puede escapar a la coyuntura: no hay adonde. De
alguna manera la escasez nos golpea a todos. Sin excepción, porque estamos
pagando mucho más por el precio de los alimentos que antes, ya no digamos antes
de la pandemia, sino antes de la desestabilización económica orquestada por ciertos
sectores a los que les interesa obtener el control de las masas.
En 2020 ese poder se dio a través de la
manipulación por el miedo. Hoy esa manipulación se vale del hambre para
mantener a los ciudadanos subyugados. Miedo, hambre, cambio climático,
encierros obligatorios, restricción de las libertades, supresión de los
derechos, experimentos psíquicos, ingeniería social; cualquier elemento de
control es útil para la élite que aspira a ser parte de la gobernanza mundial.
Por el momento, hay que tener los huevos
muy bien puestos para afrontar esta crisis. Ojalá muy bien puestos en la
despensa, no sea que por estos lares también se propague esa supuesta epidemia. Tampoco
hay que generar pánico ni propiciar la especulación. Si no comimos bastante
huevo cuando estaba a buen precio, para qué vamos a dar la ganga ahora que está
inalcanzable. Parece que la ideología vegana se está saliendo con la suya, y estarán felices de que los animales pierdan la categoría de alimento. Por ello, precisamente, es que habrán de extinguirse en un futuro las reses, los cerdos y los pollos.
Es una lástima que las granjas avícolas que
producen huevos estén en riesgo de quebrarse, literalmente, y que ese dicho
coloquial con el que antes nos referíamos a un producto cuando no valía casi
nada, lo tengamos que revalidar ahora para designar con él a los artículos que
contribuyen a la carestía. Así las cosas, todo se está poniendo “a precio de
huevo”.
[1] Datos suministrados por la
investigación de la periodista Isabel Cuervo colgado en su página www.isabelcuervo.com
Instrucciones
para acceder al video documental en: https://www.youtube.com/watch?v=vfE8mRohW7U&list=PL18sLbvMjYxd__HXSrTWSVhlDmhHMUeqM
[2] Semana. (Marzo 6 de 2023). Reportan 48 focos por gripe aviar en
Colombia: 218 personas han dado negativo para el virus. https://www.semana.com/salud/articulo/reportan-48-focos-de-contagio-por-gripe-aviar-en-colombia-218-personas-han-dado-negativo-para-el-virus/202311/
[3] National Library of Medicine. (3 de noviembre
de 2020). Los anticuerpos de yema de huevo de pollo (IgY) bloquean la unión
de múltiples variantes de proteína de pico de SARS-CoV-2 a ACE2 humano.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33191178/ última
visita marzo 6 de 2023
[4] Zeynep Tufekci. (6 de
febrero de 2023). Una pandemia aún más letal puede llegar pronto. New York Times. https://www.nytimes.com/es/2023/02/06/espanol/opinion/gripe-aviar-h5n1.html





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