miércoles, 5 de agosto de 2020

Doble celebración

Por Juan Felipe Giraldo Trejos








    Hoy ha sido un día de doble celebración para la izquierda colombiana. Se ha librado de una piedra gigantesca que le obstaculizaba sus planes de llegar al poder, llamada Álvaro Uribe: le dictaron medida de detención domiciliaria, y por si fuera poco, resultó positivo para Covid-19. El cielo hoy debe ser progresista, pues tanta alegría junta solo puede provenir de un milagro.

    A falta de una derecha decente, unificada y fortalecida, a la izquierda no le queda más que seguir con su ascenso vertiginoso, ya sin el estorbo de por medio; sin un rival digno que le haga contrapeso. Alcanzará la presidencia en tan sólo dos años de seguir como va, y está en todo su derecho de buscarla. Por eso sus militantes están celebrando la detención de Uribe: es prácticamente asegurar media Casa de Nariño y así obtener con dos años de anticipación el control total de la rama del poder que les falta.

    Eso si es que lo logran por la vía democrática. Nunca lo pudieron hacer. Con el ex presidente Uribe menos. Cada que tuvieron que enfrentarlo los derrotó en las urnas a pesar que alegaban trampa. Cuentan con la campaña sucia de sus odiadores expertos en la confusión y el saboteo, pero eso no ha sido suficiente hasta ahora. De no ser por ese odio, que es lo que mantiene vivos sus ideales, no se hubieran consolidado tan bien en la mente del colombiano promedio, que a falta de una propuesta sólida de derecha, los ve como los redentores del país.

    Además, con una ayuda extra de las cortes —que nunca actuaron en derecho sino en política—, la cosa pinta bien para ese sector acostumbrado a la derrota, y que ya quiere hacer realidad su sueño de ganar por una única y última vez, pues el día que ellos ganen, lo habrán hecho para siempre.

    De modo que cuando uno tiene tan pocos méritos propios por los que alegrarse, no queda más que celebrar la derrota de los enemigos.

    ¿Qué hará la impoluta izquierda ahora que no va a contar con Uribe en la palestra pública? Posiblemente el día de mañana lo trasladen a una cárcel, y no sé qué argumentos utilizarán para terminar de apoltronarse en la Silla de Gobierno. Por lo menos no serán argumentos basados en democracia, sino en lo que ellos saben: la argucia o la lucha armada. Desde hace tiempo el único objetivo que han tenido ha sido el de culparlo de todo lo malo que pasa en Colombia: no les falta razón en hacerlo. Esas cosas malas que hizo Uribe sirvieron para contener la agenda socialista durante muchos años, y es doloroso que el trabajo que uno ha planificado en conjunto con organismos internacionales y con gobiernos autoritarios, se eche a perder por causa de un político incisivo que tira por la borda los planes tan maquiavélicamente fraguados. Porque ese es el talante de los que hoy celebran.

    Me dirán que soy otro más de los conspiranóicos que tanto pululan por estos días, pero el cuento ese del tal Castrochavismo no es tan cuento como quieren hacer creer desde la otra orilla. Su componente de peligrosidad está en el ADN de esos líderes de izquierda que nos piensan gobernar.

    Lastimosamente aquello solo se podrá demostrar con el paso del tiempo; en la práctica, cuando la realidad pura y dura nos apabulle.

    De otro modo no es posible convencer a esos tan mal llamados progresistas y militantes de izquierda que con las políticas del Estado controlador, aguantaremos más hambre que en Venezuela. Pidan su nuevo gobierno a gritos, señores, y a la vuelta de dos períodos presidenciales estaremos todos sumidos en la más absoluta miseria: Sin propiedad privada y el país hipotecado a la China. Ya no valdrán las lágrimas arrepentidas.

    Celebren hoy el regalo mezquino que les dieron unos jueces cuestionados. Yo haría lo mismo si el capturado hubiera sido Timochemko o Santrich, o el mismo Cepeda, quien todavía no me termina de convencer su explicación sobre qué hacía paseándose por las cárceles colombianas con grabadora en mano, ¿acaso cumpliendo su deber de Senador?

    Es más, creo que lo mejor que le puede suceder a Uribe para pasar a la historia como un mártir de la patria, es irse de una vez a la cárcel. A lo mejor la posteridad lo recuerde con mayor benevolencia, porque en el presente se tiende a ser desagradecido.

    A ver a quién le echarán la culpa los mamertos, ¿a Duque? Ese pobre ni para enemigo sirve. Es que Álvaro Uribe, aparte de ser el estorbo mayor del Socialismo del Siglo XXI, evitando que sus oponentes lo implementen en Colombia, siempre tuvo un pésimo ojo para elegir sucesor, y creo que ese es un problema de buena fe, pero gravísimo.

    El asunto es que la mitad del país todavía es de derecha, señores, y no piensen que esto ya lo tienen ganado.

    En caso de ganar la izquierda la próxima elección presidencial, habrá que reconocer el triunfo, si ha sido en franca lid, y desearles que les vaya bien si es por el bien del país. Aunque si parten del supuesto de que la mayor victoria es ver al enemigo derrotado, y enfocarse solo en eso, estaremos jodidos. 




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