sábado, 27 de febrero de 2021

Agenda 2030, el camino a la perdición

Por Juan Felipe Giraldo Trejos


Te cuidamos y te educamos para que seas un leal ciudadano




    Continuando con mi visión particular sobre los puntos de la Agenda 2030 promovida por Naciones Unidas desde hace ya cinco años, me refiero ahora a los objetivos 3, 4 y 5: la salud, la educación y la igualdad de género. ¿Cómo quiere el globalismo proveernos de bienestar, educarnos y de paso adoctrinarnos? En el artículo anterior expliqué cómo sus propuestas para erradicar la pobreza y el hambre no son más que palabrería vana. La forma de mejorar la salud, la educación y promover la igualdad de género puede suponer un atentado directo contra nuestras libertades individuales. A continuación explico de qué forma puede darse esto:

 


3. Salud y bienestar: Si la Agenda 2030 de la ONU apunta a reducir la tasa de mortalidad generada por las epidemias, las enfermedades mentales, la obesidad, la diabetes, el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, entre otras, ¿cómo hará para lograrlo cuando los sistemas de salud públicos, incluso de los países más desarrollados están casi quebrados? La pandemia demostró que no estamos preparados, por incapacidad o por negligencia, para proveerle salud y bienestar a la población mundial. De hecho no conviene a los intereses del globalismo que las personas estén física y mentalmente sanas. Por un lado la élite es partidaria de una reducción de la población mundial, y por otro lado requiere de hombres débiles de cerebro para poder dominarlos a su antojo a través de la manipulación, o en el mejor de los casos, a través de propuestas como esta Agenda 2030 que es un fiasco en todos sus sentidos. Basta leerla para saber que dice mucho y no aporta nada de sustancia.

    ¿Cómo será la salud en un modelo social-económico regido por un líder del estilo Xi Jinping? Habría que sobrellevar la enfermedad en el más hermético de los silencios. Aceptar que seremos tratados como pacientes con una única enfermedad y para la cual existe un único tratamiento. ¿Acaso para lograr las metas del objetivo ya se cuente con el nuevo soma del mundo feliz? ¿Será un bienestar genuino el que se imponga con la agenda de la ONU, o será un alivio temporal asentado en los paliativos que nos ayudarán a soportar el dolor y la depresión? Mucho me temo que así como hoy, la salud de calidad le será negada a los más débiles en mayor medida. El sistema soporta, a duras penas, una cantidad de usuarios que le demandan cada vez más recursos, tratamientos y medicinas. Habría que preguntarse antes de formular cualquier objetivo en salud cuál es la expectativa de vida que conviene para los intereses de la élite. Habíamos avanzado en una humanidad que había erradicado por completo muchas enfermedades y reducido las causas más comunes asociadas a la mortalidad infantil. Muchas enfermedades han reaparecido con más fuerza y regresaron para quedarse definitivamente. El Covid, de hecho, será una enfermedad que tendremos entre los mortales por el tiempo que decidan los poderes globales. Las vacunas puede que ya estén inventadas, pero no en todos los países será efectiva su aplicación. Con el Coronavirus la salud colapsó, pero la esperanza de los hospitales vacíos de aquí al 2030 es un aliciente para la agenda. No habrá muchos más enfermos padeciendo porque estos morirán antes de tiempo. 

 


4. Educación de calidad: ¿Qué es una educación inclusiva, equitativa y de calidad? ¿Qué quiere decir la ONU cuando dice que la UNESCO está realizando una supervisión global de los cierres de las escuelas nacional y localmente? Aquí la educación podría entenderse como un proceso mediante el cual todos los estudiantes deberán aprender lo mismo en todas partes. Ellos serán los primeros ciudadanos, no de las naciones, sino del mundo entero. No es la educación para comprender la interculturalidad de los países, sino para aprender los valores de una cultura única en la que se prescinda de materias tan importantes como matemáticas, filosofía, ética y valores, humanidades e historia, a cambio de cátedras tan sospechosas como la igualdad de género. ¿Será educación de calidad promover aprendizajes basados en la igualdad antes que en el conocimiento? Sin pensamiento crítico ni abstracto no hay disertación, se anula el debate, no hay libertad. No tendremos mucha diferencia con los borregos que un solo pastor puede liderar sin que estos tengan la posibilidad de salirse del redil.

    Que no sea hipócrita la ONU. Con su discurso solamente está promoviendo políticas educativas de corte progresista que no forman en valores humanos sino en doctrinas totalizantes que en lugar de ser inclusivas excluyen más que cualquier movimiento separatista y dictatorial.

    Y no basta con hablar de educación pública y gratuita para todos. Nada hay gratuito, alguien de todas formas tendrá que pagarlo. Yo no veo, por ejemplo, a los hijos de los gobernantes, de los políticos de turno, o de los multimillonarios estudiando en las universidades estatales pobres de sus países. Ellos, como tienen con qué pagar educación —esa sí—de calidad, acuden al sector privado para formar a sus hijos. En ese caso sí no se los dejan al Estado para que los eduque y los adoctrine. Una verdadera educación de calidad no es que el estudiante rico sea el único que pueda asistir a una buena universidad. Es que todos los estudiantes estén en capacidad de decidir dónde quieren estudiar, sea en la universidad privada o estatal. ¿Acaso es equitativo o inclusivo que los jóvenes tengan que venderle su conciencia al Estado adoctrinador solamente porque este les está proveyendo la educación?

 


5. Igualdad de género: ¿Qué es lo inclusivo cuando se supone que en todas las legislaciones del mundo, (menos en las de los países comunistas, claro está) tanto hombres como mujeres pueden trabajar por igual amparados bajo las mismas normas, aun sabiendo que por naturaleza ni los unos ni los otros son iguales? La única igualdad que debe existir es la igualdad ante la ley en aras de mantener un sentido práctico de la justicia. No se construye un “mundo pacífico, próspero y sostenible”, como apunta la agenda, tratando de equiparar a hombres con mujeres como si se tratara de una competencia a ver qué género es mejor. Mantener el paradigma de que las mujeres están por debajo en el trabajo y en la escuela es ahondar en las diferencias que mantienen a ambos géneros en constante pelea. La idea de parte de la agenda es enemistarse entre unos y otros para reducir ostensiblemente las cifras de la procreación.

    La "igualdad de género" no es más que una lucha cultural con la que se quiere fomentar la división y el odio antes que la inclusión. Y eso es lo que la ONU está incentivando en cada uno de los países miembros. Ahí estamos en Latinoamérica volviendo a las viejas rencillas feministas cuando se supone que las mujeres han conquistado (y lo siguen haciendo) todos los derechos que les corresponde como personas que ejercen su ciudadanía. 

    Las facultades de humanidades en las universidades públicas están plagadas de militantes y no de maestros. Idealizan un mundo que no existe e intentan inocular la utopía en el cerebro de sus estudiantes. Ahora que la "Igualdad de Género" hace parte de la cátedra obligatoria nos espera una sociedad más confundida de lo que ya está. Un fomento a las rivalidades, un espoleo de la discriminación.


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