sábado, 24 de abril de 2021

Hay que ser muy bruto

Por Juan Felipe Giraldo Trejos





    Hay que ser muy bruto, o muy mal intencionado, o estar a punto de explotar, como para promover un Gran Paro Nacional en medio del peor pico de una pandemia que nos está dejando ya quinientos muertos diarios. Yo digo que son las tres cosas juntas: a punto de explotar está el pueblo; mal intencionados los políticos oportunistas que promueven la anarquía con su grito de “resistencia, resistencia”; y brutos los que saldrán a la calle a gritar la consigna el próximo 28 de abril, cuando vayan en oleadas a contagiarse y a esparcir el virus que luego llevarán para sus casas.

    Hay cosas que son de sentido común. El incremento de las muertes y los enfermos que está arrojando el Covid debería ser una muy buena razón para posponer la protesta, que por cierto parece ser el único derecho fundamental en este país, por encima del derecho a la vida, a la salud, y a la libre movilización.



    Hay que ser muy bruto, o un muy descorazonado, o no importarle una pizca el pueblo, para salir a proponer al Congreso una reforma tributaria con disfraz de “Ley de Solidaridad” en la que se grava con IVA todo lo que no tiene ese impuesto, se persigue al pequeño empresario, y se arruina a la clase media trabajadora, y a la población en general con la consecuente carestía que implica gravar la canasta familiar, aumentar el precio de la gasolina, del transporte, de los servicios públicos, los arriendos, y en general todo el costo de vida. Pobreza y más pobreza es lo que propone el gobierno como solución, y justo en este momento en que la gente apenas trata de asomar la cabeza después de lo que ha sido y sigue siendo esta terrible pandemia que nos ha golpeado a todos, y que llevó al hambre y a la ruina a muchos ciudadanos, como para decirles ahora que tendrán que pagar más impuestos. Lo digo, hay que ser muy bruto.




    Hay que ser muy bruto, o vivir en el país de las maravillas de Alicia, como para prometerle al país una Copa América en un momento en el que el fútbol es lo de menos. Se nos muere la gente, señores del gobierno, y en lugar de fútbol lo que se necesitan son vacunas.

    Hay que ser muy bruto, o muy inconsciente, o importarle un bledo la familia como para seguir saliendo a reuniones y a beber trago, y a estar en francachelas y comilonas, y asistir a conciertos y recibimientos multitudinarios de cantantes de poca monta cuando la realidad nos está sobrepasando. Es que la cifra no es menor: quinientos muertos. Quinientas familias que están hoy pasando el dolor que yo llevo pasando desde noviembre, cuando esta maldita tragedia se llevó a mi padre. Ya suficiente es con que nos tengamos que arriesgar en el transporte público por tener que salir a trabajar; allí donde no hay distanciamiento ni bioseguridad porque eso es tierra de nadie, y los gobernantes apenas improvisan, inferiores como fueron al reto que supuso este virus. Y sin embargo los ciudadanos no aprendemos, y ni siquiera somos aptos para llevar un simple tapabocas de la manera correcta. Y el personal médico, cansado y a punto de desfallecer, nos suplica que por el amor de Dios nos cuidemos y salgamos solamente a lo más elemental.




    Hay que ser muy bruto, o un desconectado de la realidad, o un perverso para calcular que una docena de huevos vale mil ochocientos pesos. El ministro Carrasquilla selló aquí la derrota de su reforma porque también sería muy bruto, o muy corrupto el Congreso, si se la aprueba.

    Y vaya que la brutalidad le podría salir cara a este gobierno cuando el próximo miércoles salga el pueblo a las calles y lo ponga contra la pared. Sólo espero que la protesta sea pacífica y al menos se avance con cierto distanciamiento entre las personas para disminuir el riesgo de contagio, ya que no vamos a poder persuadir a los organizadores del Paro de que lo pospongan unos días. No crean, yo también estoy en contra de la Reforma Tributaria y me uno al clamor, pero ojo con lo que puede pasar, y sobre todo ojo a los políticos que desde sus cuentas de Twitter se quieren apropiar del sentimiento patrio para después mostrarse como los grandes redentores.



    Hay que ser muy bruto, lo admito, para pensar que el Paro será pacífico o será una manifestación espontánea del pueblo que se quiere hacer sentir. La experiencia nos dice que el cien por ciento de las últimas jornadas de protesta terminó con disturbios. Ya vamos viendo cómo se están manejando los hilos de esta nueva convocatoria a paro: se anuncian bloqueos, se vaticinan ataques a los bienes y al transporte público, se convoca a una parálisis total del país para orquestar lo que podría ser un movimiento vandálico y violento que ponga en vilo a la Policía y al Ejército, quienes muy seguramente utilizarán sus armas contra aquellos que puedan atacarlos, corriendo el riesgo de que las utilicen mal, con el consecuente saldo de muertos y heridos que podrían resultar justo ahora en que no hay capacidad hospitalaria para atender a nadie. Por favor, no seamos brutos.  




    Todo esto lo digo porque veo a políticos, a periodistas, a profesores y a dirigentes sindicales calentando el ambiente, y mucho cuidado que el colombiano de a pie es una caldera a punto de estallar. Claro, el gobierno será el gran responsable si algo llega a suceder, pues su embeleco de Reforma Tributaria ha sido una bofetada para un pueblo cansado de tanta humillación. Pero por favor, moderación ante todo; no seamos tan brutos para llevar este país a una destrucción que después tendremos que pagar los mismos ciudadanos para su reconstrucción, y adivinen con qué… con impuestos.


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