sábado, 30 de julio de 2022

Pedirle perdón al agresor

Por Juan Felipe Giraldo Trejos






     El pasado 26 de julio, la imagen del Papa Francisco pidiendo perdón una vez más—por los pecados cometidos por miembros de la Iglesia católica le dio la vuelta al mundo. El acto se rindió en la localidad de Maskwacis, en Canadá, ante más de dos mil personas, entre ellas los representantes de los jefes de los pueblos originarios. Al día siguiente celebró una misa ante 50.000 personas, y allí volvió a pedir perdón a los indígenas por “el mal que tantos cristianos les hicieron” durante la colonia y por la “cooperación e indiferencia” de la Iglesia.[1]

    Esta situación, que fue hábilmente capitalizada por el presidente de Canadá, Justin Trudeau, le estaría representando al mandatario la aprobación por parte del Legislativo de un extenso paquete presupuestal con el que financiaría la agenda indigenista que desde su gobierno globalista se está promoviendo. Dicha agenda, además, viene acompañada de una campaña mediática contra la Iglesia católica, la cual ha redundado en la quema de templos y parroquias por parte de activistas violentos, luego de que se conocieran los “hallazgos” de las fosas comunes en 2021 en donde se presume que estarían enterrados niños indígenas sin ninguna identificación.

    En los medios hegemónicos se acusó a la Iglesia de colaborar con el genocidio perpetrado contra los niños de los internados durante los siglos XIX y XX. Los pueblos originarios invitaron al Papa a su territorio para que este ofreciera unas disculpas, tanto por ese hecho puntual, como por todo el “genocidio cultural” que, según ellos, ha cometido la Iglesia desde el período de la conquista de América.



    Pero una cosa son los errores que la Iglesia cometió en el pasado, y por los cuales está bien que pida perdón, como los abusos de la Santa Inquisición, las cruzadas financiadas por los papas de la época, o la colaboración de algunos de sus miembros con las potencias colonialistas que maltrataron a los indígenas; y otra cosa es el hecho puntual de los hallazgos de las fosas en las escuelas residenciales indígenas de Canadá. De hecho, el Papa mismo reconoció que “las políticas de asimilación y desvinculación, que también incluían el sistema de escuelas residenciales, fueron nefastas para la gente de estas tierras”.[2] Pero su perdón no se suscribió a ese episodio, y ese es el sinsabor que dejó entre los activistas anticatólicos que lo han atacado.

    El hecho de las fosas se descubrió tras la implementación de un sistema de GPR (radar de penetración del suelo) que rastreó una depresión en la superficie de un huerto de manzano perteneciente a una escuela residencial. Ese hallazgo condujo a formular la hipótesis de que había un cementerio indígena allí debajo, repleto tal vez de niños. La noticia se fue regando como pólvora hasta desencadenar toda una leyenda que condujo a pensar que en la escuela residencial india de Kamloops, una de tantas en Canadá, había alrededor de 215 cuerpos enterrados, muy posiblemente como consecuencia de tortura y asesinato.[3]    

    La noticia la anunció una jefa de una de las reservas indígenas canadienses, la cacica Rosanne Casimir[4], que ayudó a levantar un informe en el que se establecía el número de víctimas probable, sus edades, el grupo tribal al que pertenecían y la época por la que pudieron haber sido enterrados estos cuerpos. Lo que estaba haciendo esta persona, era proporcionar una estadística de algo que no podía saber sin antes haberse hecho una excavación arqueológica o un trabajo forense. Estaba especulando.



    El gobierno de la población en donde se ubicaba la escuela prohibió el acceso al terreno. No hubo una investigación científica, no hubo hallazgo de evidencia, nadie vio las pruebas ni los 215 cuerpos, pero la leyenda lo dio por cierto y una nueva verdad estaba cobrando forma en la sociedad: la retórica se impuso sobre la realidad.[5]

    Como consecuencia de la noticia, unas sesenta iglesias católicas fueron quemadas en Canadá por los fanáticos y activistas radicales que “luchan” por los derechos de los pueblos originarios, a pesar de que muchos de ellos ni siquiera son indígenas, sino blancos ideologizados en las universidades que detestan a la Iglesia. A diferencia de los indígenas, a los miembros de la comunidad católica nadie les ha pedido perdón por profanar sus templos, pero una vez más el lenguaje sirvió para modificar los hechos.

    La realidad es que esos cuerpos hasta el momento no se han exhumado y no se sabe cuántos sean. En los registros de British Columbia, la provincia donde se supone que se encuentran las fosas, sí se reportan cuatro niños indígenas enterrados allí en toda su historia, producto de muerte por enfermedad. Pero hay que tener en cuenta que en Norteamérica la población indígena fue aislada en reservas durante parte de la colonización, y era en estas tierras en donde se depositaban a los muertos.



    Son muy variadas las causas para que se hable de la existencia de estos cementerios indígenas, y entre ellas está la asimilación cultural, que fue una política del gobierno canadiense desde el siglo XIX, consistente en que los niños debían ser separados de sus familias para educarlos en reservaciones y mantenerlos allí, de manera que cuando crecieran se articularan sin problema a la sociedad o decidieran retornar a su mundo de barbarie. Pero se comprobó que los niños nunca volvían con sus familias. Fue una forma de civilizarlos a la fuerza, privándolos de su libertad, su lengua y sus costumbres.

    Producto de la leyenda del “genocidio” en que la Iglesia tuvo participación, por cuanto los internados eran administrados por sus funcionarios, Justin Trudeau y varios grupos de indigenistas no necesariamente indígenas exigieron la mentada disculpa del papa Francisco. Lo lograron el pasado martes, cuando este estuvo de gira por el país. La idea era hacerle pedir perdón por la participación de la Iglesia en las escuelas residenciales, también por la “doctrina del descubrimiento”, y por el “genocidio cultural”.

    De las fosas no dijo nada el Papa. De los otros dos puntos tampoco. No sabemos si él estaba al tanto de las intenciones del gobierno canadiense y los indigenistas, pero al parecer, estos no quedaron contentos con el perdón que pidió Francisco en nombre de la Iglesia. Querían que se responsabilizara de más culpas, entre ellas, la de las fosas no verificadas.

    Sabemos que el perdón es una gracia divina que se le pide al ofendido y en él hay implícito un acto de humildad y de arrepentimiento. Pero pedir perdón por una ofensa que no se ha cometido es un acto de humillación innecesaria.

    No sé si el Papa busca ganar adeptos para la Iglesia acercándose a los pueblos originarios y pidiéndoles perdón; si lo hace por estrategia o con la mejor de las intenciones. Lo que sí creo es que el Papa dejó inconformes tanto a católicos como a indigenistas por la ambigüedad de sus palabras. Al final no le dio gusto a nadie.

    Para los primeros fue un reconocimiento de debilidad que robustece la agenda laicista y los humilla como si estuviera sugiriendo que es un error hacer parte de esta fe cristiana. Para los segundos fue un gesto insuficiente; una deuda que todavía le seguirán cobrando. Por eso digo que no sé cuál es el propósito del Papa, en qué bando estará jugando, pero su falta de posiciones férreas nos confunde a todos.



    En todo caso, no puede afirmarse que las muertes de niños indígenas en estos internados de Canadá son por culpa de la Iglesia Católica, o que los mató la Iglesia. De hecho, la investigación sobre el cementerio indígena hallado por radar bajo la escuela de Kamloops arroja un dato no menos importante: la escuela fue fundada por un cacique que trajo a los sacerdotes católicos para que estos ayudaran a formar a los jóvenes de la comunidad indígena. Lo que hubo allí también se debió a una cooperación; un trabajo conjunto con las comunidades nativas.[6]  

    No todo fue una culturización a la fuerza. Muchos padres indígenas estuvieron de acuerdo en enviar a sus hijos a estas escuelas motivados por la enseñanza que se les impartiría para la formación laboral y la posibilidad que tendrían de condonar sus deudas y salir de la pobreza. Los resultados fueron positivos al principio. Más tarde, la falta de fondos para financiar los centros desencadenó en una serie de problemas de mal nutrición en los niños por la mala alimentación, de maltrato por trabajos en condiciones forzosas, de humillaciones, encierros, agresiones sexuales, y malas condiciones higiénicas y de salud. Tampoco hubo maestros capacitados ni directivos interesados en mejorar la situación. Los niños fueron abandonados a su suerte y muchos de ellos murieron congelados o devorados por animales al intentar escapar. El internado se convirtió en una prisión injusta y denigrante.

    La violación sistemática de los derechos de los niños indígenas se debió más a una política de Estado que a una doctrina católica. Los colegios fueron promovidos, financiados y desarrollados por el gobierno canadiense de la época. De modo que para ser justos, el primero que debería pedir perdón, y de rodillas, debería ser el mismo Justin Trudeau, cuyo padre fue presidente cuando aún los internados no habían dejado de funcionar.




    Pero como este es el mundo al revés, más vale que los agredidos le pidan perdón al agresor.

    Francisco, como el papa humilde que decidió asumirse, prefiere bajar la cabeza y pedir perdón a los pueblos indígenas de Canadá por el daño que hicieron tantos sacerdotes católicos que colaboraron con la política de maltrato y segregación. No por lo que hizo la Iglesia, sino por lo que hicieron los hombres de ese tiempo que sirvieron para la Iglesia. Y muchos indígenas que son católicos han aplaudido ese gesto.

    Los indigenistas (que no es lo mismo), por su parte, lo rechazan. Con Trudeau a la cabeza quisieron poner de rodillas al Papa por el supuesto "genocidio cultural” (que no es otra cosa que la evangelización por la cual el mundo occidental conoció a Cristo), al que la Iglesia sometió a los niños. Pero es el Primer Ministro de Canadá el que soterradamente está restringiendo la libertad de los que no quieren admitir sus políticas. ¿Y en frente de ese agresor es que hay que pedir perdón?

    Por ahora la estrategia con el Papa le salió a medias a Trudeau. Con eso le basta... por ahora.  



    Lo cierto es que si la Iglesia de hoy tiene que pedir perdón por algo, debe ser por todos aquellos errores y trasgresiones que no ha logrado reconocer y que sí han constituido un lunar grande de su historia. La pederastia de algunos de sus miembros, por ejemplo, es algo que todavía el papa Francisco no ha aclarado lo suficiente y aún quedan muchas dudas, como por ejemplo por qué ha permitido que parte del cuerpo eclesial que ha estado involucrado en hechos escandalosos y reprobables se siga manteniendo con sus privilegios incólumes. ¿Por qué no se ha hecho la purga a la institución que desde los días de Benedicto XVI ha tenido que hacerse? El anterior Papa renunció por su incapacidad para deshacerse de la olla podrida que existe adentro. Al parecer, Francisco está en la cuerda floja en estos momentos por causa de la misma olla… y de otras.

    Pero pedir perdón por hechos que ni siquiera la evidencia ha constatado es darle gusto a la propaganda para que se pueda llevar a cabo el plan de desprestigio contra el catolicismo y convertirlo así en una religión vergonzante.

    Por eso vuelvo y digo, no entiendo qué le pasa al Papa. Si acaso él es tan noble y bueno (o tan ingenuo) como para dejarse manipular por Trudeau con la progresía en pleno y asumir una culpa que no le corresponde a todos los católicos; si es un estratega que se hace el pagano para ganarse a los impíos y colocarlos del lado del evangelio; o si de verdad hace parte de esa misma ala de la Iglesia que ha pactado con la mentalidad del mundo, y que en ese afán liberalizador y unificador se ha dedicado a expandir el mensaje del todo vale; del abrazo fraterno de los unos con los otros olvidando la justicia y la verdad; del pedir perdón así no haya motivos.



    En todo caso, la Iglesia es un ente vivo, y a pesar de los errores de sus líderes, es un cuerpo que hay que rescatarlo. Porque un golpe de muerte al catolicismo no es un triunfo para las iglesias separadas de su evangelio, sino el advenimiento de lo que planean realizar lentamente con la distorsión de la verdad: la desaparición total del cristianismo.

    Luchar por no dejar morir la cristiandad, independientemente de cuál de sus ramificaciones se reafirme, es un propósito que debe hacerse la civilización occidental. De lo contrario, preparémonos para una nueva inquisición, esta vez de corte secular, pero posiblemente más férrea y despiadada que la que tuvimos en la edad del oscurantismo por cuenta es cierto, de la facción más totalitaria de la Iglesia de aquellos tiempos.

    Porque esta neo-inquisición, que no respetará la ciencia, la fe, la tradición, la lengua, los valores ni la nacionalidad, se encumbrará en nombre de la diversidad y la inclusión, de los derechos de las minorías, de la santificación del medio ambiente, y de todo aquello que conduzca a pensar que no se justifica la existencia del Hombre (en especial del hombre blanco, heterosexual y capitalista) sobre la faz de la tierra.



[1] https://www.elmundo.es/internacional/2022/07/25/62dedc6ff

dddff5e7d8b4582.html           Última visita: 30/07/22

[2] Ibid.

[3] https://cnnespanol.cnn.com/2022/03/02/canada-169-posibles-tumbas-sin-marcar-antigua-escuela-residencial-autoridades-trax/#:~:text=En%20mayo%20de%202021%2C%20la,escuela%20residencial%20india%20de%20Kamloops     Última visita: 30/07/22

[4] https://www.euxinos.es/2021/10/18/los-internados-de-la-muerte-el-atentado-cultural-contra-los-ninos-nativos-de-canada/    Última visita: 30/07/22

[5] https://pablomunoziturrieta.com/2022/01/26/era-mentira-no-encuentran-ningun-cuerpo-enterrado-las-escuelas-residenciales-en-canada/     Última visita: 30/07/22

https://www.dorchesterreview.ca/blogs/news/in-kamloops-not-one-body-has-been-found   Última visita: 30/07/22 

[6] Ver video: El papa pide perdón a indígenas: desmontando leyendas negras con Mamela Fiallo, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=mSSnw2Ez9MI    consultado el 30 de julio 2022



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