“Todo
habría empezado en 1968, a falta de un año para que el hombre llegara a la Luna”.
Así comienza su crónica el corresponsal de Nación, Cristian Ávila Jiménez,
publicada el 2 de junio de 2021 por el periódico El Tiempo de Colombia, aunque
ya había sido publicada originalmente en junio de 2019.[1] La historia, que hace
parte del especial Archivos X de Colombia, refiere la experiencia relatada por
el ingeniero costarricense Enrique Castillo Rincón, quien era un estudioso apasionado
de los fenómenos extraterrestres, y que según lo relata, fue elegido por ellos
para dar un mensaje al mundo.
Fue uno de los casos más difundidos en
América Latina acerca de los encuentros del Tercer Tipo. Ocurrió en 1973,
aunque desde hacía cinco años Castillo venía siendo asediado por
pensamientos y visiones premonitorias, y encaminado por personas que lo
pusieron en la ruta de su aventura insospechada.
El ingeniero afirmó haber sido abordado por
una mujer que decía ser emisaria de las Pléyades (uno de los cúmulos estelares
más cercanos a la tierra), y le manifestó ser portadora de un mensaje crucial
sobre los nueve tiempos que atraviesa la Humanidad. La mujer le comunicó que
estaban buscando personas interesadas en el tema, así como él, para que
difundieran dicho mensaje. Al parecer, después de esto, el ingeniero Enrique
comenzó a tener sueños con visiones holográficas en los que le daban pistas del
sitio donde sería contactado por los Pleyadinos. Tendría que ser de noche, en
una laguna del departamento de Boyacá, en una fecha precisa, 3 de noviembre; vestido
con ruana y sombrero para que pareciera un aldeano de la zona. Tenía que
encontrar una esfera oculta bajo una piedra cerca de un árbol. Si encontraba la
esfera del tamaño de una pelota de golf y la levantaba y la movía, podría
establecerse el contacto, que según Castillo, se produjo a las 8:25 de la
noche, cuando escuchó un estruendo y vio en el relampagueo del cielo dos naves
grandes, muy raras y sorprendentes. Contó que dos seres, muy rubios, altos,
blancos, de estilo nórdico, descendieron de una de las naves y se acercaron, lo
tomaron de las manos, lo subieron, y posteriormente se comunicaron con él por
telepatía.
Así fue como el ingeniero Enrique Castillo tuvo
su primer encuentro del Tercer Tipo con los seres de las Pléyades para recibir
el mensaje que luego él mismo consignaría en dos libros que escribió para dejar
sentado su testimonio: Los nueve tiempos
que cambiarán al mundo, y Ovni, gran
alborada humana.
Se podría pensar que esta historia se parece
más a una película de Spielberg que a un caso de la vida real, pero no tengo
pruebas para decir que don Enrique Castillo no fue un abducido, o que es un
fantaseador del carajo que se inventó toda esa locura con el ánimo de ganar
protagonismo y vender unos cuantos libros. (Por cierto, esa podría ser una
estrategia muy rentable para los escritores que algún día aspiramos a ser
reconocidos: primero enfrascarse en una aventura espectacular, ojalá imposible
de comprobar, hacerse famoso, y luego, ahí sí, convertirse en escritor, que es
lo último que debería hacerse, y no lo primero, como en mi hipotético caso).
Total, que aunque lo narrado por el ingeniero Castillo a simple vista puede
parecer descabellado, no tengo duda de que la profecía de los Nueve Tiempos,
como él los llama, se ha venido cumpliendo de manera lamentable para los seres
humanos; no en la forma en que él lo pronosticó, sino en la forma más elemental
y lógica de aquella sentencia bíblica que dice: “¿de qué le sirve al hombre si
gana el mundo y se destruye o se pierde a sí mismo?”[2]. Ya lo estamos viviendo. El
hombre cada día se inventa mecanismos que a la postre lo terminarán aniquilando.
Es la profecía más fehaciente que tenemos, aunque no sabemos cuándo se
terminará de cumplir.
Lo que pongo en tela de juicio es sobre
todo la forma como se dan a conocer los sucesos: el modus operandi de los extraterrestres pareciera muy simple, muy
repetido y muy poco imaginativo. Y para colmo de males, que los extraterrestres
resultaran ser un modelo calcado de una raza que en otros tiempos se consideró
aria y predominante, es redundar en el lugar común de la cinematografía gringa.
Algo de eso les hemos leído a los autores de ciencia ficción. Creo que el
ingeniero Castillo debió ser un lector asiduo de este tipo de literatura.
Por otro lado, si lo de Enrique Castillo
eran ganas de llamar la atención o la pura verdad, no hay cómo saberlo. Lo que
me parece más interesante no es la experiencia del mensajero, muy inverosímil,
por demás, sino el mensaje en sí mismo. Porque a lo mejor todo pudo haber sido
un mal sueño del ingeniero Enrique, pero un sueño muy premonitorio.
Muy pocos le creyeron y siguen sin creerle.
Él se sometió al escarnio, a la calumnia, a la indignidad por difundir el
mensaje que le dejaron los seres extraños que lo contactaron al menos en cinco oportunidades.
Es difícil para una persona que gozaba de cierta ascendencia en su profesión
contar al mundo una historia como aquella, ¿qué ganaba?, ¿qué interés personal
lo movía? Ni modo de decir que lo que quería era vender libros, pues estos
nunca encabezaron las listas de Best Seller,
y además el ingeniero liberó los derechos para que todo el mundo tuviera acceso
a su obra de manera gratuita.
Pero más le hubiera valido si continuaba
con su profesión de ingeniero electrónico y no arriesga su prestigio. Enrique
Castillo sabía que no le creerían. Él mismo no sabe por qué específicamente lo eligieron
a él para esa “ingrata tarea”, como lo afirmó. Fue tachado de charlatán, pero
él insistió con la misión que creyó que tenía que cumplir, y así fundó un grupo
llamado Instituto Colombiano de Investigación de Fenómenos Extraterrestres
(ICIFE) y otros institutos por Latinoamérica.
La hija de Enrique, Daiyaini Castillo, fue la que continuó con el legado de su padre, quien murió en 2013. Viene apareciendo en programas especializados sobre el tema, advirtiendo que los mensajes que le dieron “los hermanos de las Pléyades” a su progenitor son reales y que las pruebas de lo que a este le pasó se evidencian en los libros que escribió y en las profecías cumplidas hasta el momento. ¿Qué dicen exactamente estas profecías? Bueno, hablan de la convulsión del planeta, de temblores, de huracanes, de cambios bruscos de clima, de cambios geológicos, de pestes que asechan al hombre, de revueltas, de incertidumbre, de crisis financieras, de guerras, de hambre, de muerte, en fin, nada bueno que no hubiésemos escuchado antes. De hecho en la Biblia se advierte sobre las señales de los “últimos días”.[3]
Según Daiyiani, en el especial de
conversatorios concedidos al informativo G24[4], su padre hace parte de
los archivos clasificados de los Estados Unidos. Dice que fue el primer
contactado al que le dieron información sobre una raza alienígena que habita en
el planeta Tierra, cuya misión es apropiarse y destruir la humanidad: “una raza
que lleva milenios arrasando con las civilizaciones del sistema”. Son seres
mimetizados entre los hombres que hacen parte de las esferas del poder del nuevo
orden mundial. En esa época dicho orden aún no se vislumbraba como ahora, pero
a Enrique Castillo ya le estaban hablando de ello en sus encuentros.
El ufólogo colombiano William Chávez afirmó
que el ingeniero Castillo fue investigado por la CIA, el FBI, le aplicaron el
suero de la verdad, y no encontraron incoherencias en sus testimonios. El año
pasado fueron desclasificados unos archivos por parte de la CIA y el Pentágono
en los que se admitía la presencia de Ovnis sobrevolando el cielo.[5] Es posible entonces que lo
que relataba el señor no fuera del todo falso. Él mismo aportó un material que
se consideró veraz por parte de la comunidad científica y que sólo se le entregó
a 50 personas. Ese material, conocido como “Informe Matrix”, contendría los mensajes acerca de los Nueve Tiempos de la
Humanidad.
También el año pasado, mientras el mundo
estaba confinado a raíz de la pandemia, CNN publicó una noticia en la que
advertía que se estaba produciendo un “incremento drástico en Norteamérica de
avistamientos de ovnis”[6]. Pareciera, entonces, que la
posibilidad de que los seres humanos no estemos solos en el universo es cada
vez mayor.
El libro Ovni, la Gran Alborada Humana, habla de una profecía que le fue comunicada a su autor, Enrique Castillo, llamada Los Nueve Tiempos que Cambiarán al Mundo, que se iniciaría al año siguiente de haber terminado la Segunda Guerra Mundial, es decir, en 1946, y abarcaría alrededor de 63 años. Los hechos de esta profecía ya debieron haberse cumplido en su totalidad hacia el año 2009, en donde debimos haber visto días aciagos y terribles marcados incluso por una tercera guerra mundial para luego vivir unos “años de gran felicidad y justicia” a partir de dos siglos venideros, es decir, a partir del año 2.200. Como quien dice, ninguno de los que estamos vivos en este momento en la Tierra veremos nada de esto, salvo las cosas malas.
Pero estamos en 2021 y no ha habido una
tercera guerra mundial. Puede que la haya, pero no sabemos si la habrá. Tal
parece que por algún condicionante que tenía la profecía lanzada en 1976, los sucesos
se han retrasado alrededor de treinta años. Falta que acontezcan los hechos más
escabrosos, pues según Daiyiani, estaríamos apenas entrando al Séptimo Tiempo. No
deja de parecer extraño que a un abducido se le haya comunicado una profecía en
una fecha en la que ya estaban aconteciendo la mayoría de esos sucesos, si se
tiene en cuenta que todo comenzó a contar a partir de 1946 y el primer contacto
fue en 1973. Claro que las profecías no se han cumplido dentro de la cronología
exacta que señala el libro. Daiyiani admite que la razón es que los humanos no
estamos sincronizados con la medición de los seres Pleyadinos. Nuestro
calendario podría distar mucho del tiempo que ellos señalan. Otra razón es que
existen condicionantes para que estas profecías se cumplan. Si el planeta
aumenta su vibración energética podemos minimizar los efectos de algunos de
estos episodios desastrosos que nos anuncian, o incluso estos se pueden
retrasar. Si por el contrario, la humanidad continúa vibrando con la carga tan
negativa con la que lo está haciendo, los anuncios se concretarán en un tiempo
no muy lejano. No obstante, los hechos se han ido presentando paulatinamente y
esto es algo que no se puede desconocer.
En mi humilde opinión, yo me adhiero a lo
que decía Jesucristo a los apóstoles cuando éstos le preguntaban por el tiempo
en el que acontecerían los “últimos días” de los que él hablaba: “nadie sabe ni
el día ni la hora, ni aún los ángeles de los cielos; sólo el Padre”.[7] Porque generalmente los
que se han atrevido a pronosticar fechas han fallado, y esto sólo ha servido
para causar pánico y zozobra a la humanidad.
Extraigo a continuación un fragmento que
sintetiza parte de La Profecía del libro citado, como para sembrar la inquietud
en los lectores apasionados por estos temas; aclarando que lo más indicado es
dirigirse a la fuente primaria, que es el libro de La Gran Alborada escrito por Enrique Castillo, donde además se
detallan los episodios de cada Tiempo de la profecía que por cuestiones de
extensión y de Derechos de Autor no puedo transcribir completamente aquí.
También existen otros libros muy importantes que tratan acerca de seres de
otros mundos, basados en investigaciones, testimonios y documentos públicos que
han dado a conocer la CIA y otras agencias de inteligencia. El Project Blue Book (Proyecto Libro Azul),
por ejemplo, es un libro recopilado por el historiador John Greenewald, documentado
con más de cien mil páginas de investigaciones internas de la Fuerza Aérea Norteamericana
y la NASA acerca de ovnis; basado en el Project
Blue Beam[8],
que es una teoría conspirativa sumamente peligrosa elaborada por el periodista
canadiense Serge Monast (muerto misteriosamente), la cual contempla la
posibilidad de que los eventos ufológicos no sean tales, sino que estén siendo
dirigidos por grupos poderosos para confundir a la humanidad con el supuesto de
una inminente invasión extraterrestre contra la que habría que luchar. El
propósito sería alterar el pensamiento de las personas, falsear la realidad
acerca de los alienígenas y lograr implantar así un Nuevo Orden Mundial con el
que todos estén alineados bajo un gobierno único para defenderse de las “fuerzas
invasoras”. La vieja táctica del enemigo externo.
Cada quien sacará sus propias conclusiones
y creerá lo que quiera creer. Yo pienso que las visiones sobre el futuro son las
advertencias conocidas que durante años nos han recalcado para mantenernos en
guardia, aunque no me cabe duda de que este berenjenal de mundo algún día se
tendrá que acabar. Al fin y al cabo nada dura para siempre. Aquí unos apartes
del mensaje de Enrique Castillo:
La humanidad mirará impertérrita
sin poder hacer nada.
Las Organizaciones
Humanitarias Mundiales
y los hombres de bien estarán maniatados.
Los gritos y quejas
no llegarán a oídos de los Gobernantes (…)
La especulación,
carestía y corrupción estarán a la orden del día. Las familias de bien,
junto con sus hijos,
orarán y pedirán en silencio.
Las religiones se
tambalean,
solo la fe del justo
las mantiene.
Violencia, huelgas, ultrajes,
robos, asaltos,
secuestros,
asesinatos, hambre y enfermedades,
ríos desbordados, deslizamientos,
fuertes lluvias, heladas, muertes por calor y frío como nunca se vio (…)
Nuevas enfermedades
aparecerán y azotarán como peste por todo el mundo sin esperanza de solución (…)
Se levanta El
Carnicero. ¡Cuidado! Le dan a beber sangre... Y se embriagará, marca a sus
seguidores
y harán su voluntad; será el tiempo.
Las pisadas del
guerrero no dejarán nada a su paso.
Ha llegado el tiempo
para la guerra pues no hay otro camino, los hombres ciegamente la han buscado,
y se despierta la bestia..
La tierra quedará
vacía y estéril (…)
Ha llegado la guerra
con su mortífera carga.
Se ensayan nuevos
métodos destructivos
que asolarán la
tierra con sus frutos
y ésta gemirá de dolor. (…)
Caerá del cielo la
Gran Tribulación
revestida de enfermedad,
escoriando y
llenando de llaga los cuerpos,
muriendo sin
remedio: los asesinos tuvieron éxito. (…)
El hedor y podredumbre
asfixia y contamina el aire
y la terrible plaga se paseará por las nubes
y los vientos, sembrando su veneno en los
animales
y campos también. (…)
¡Se ha cumplido la
Profecía!
¡El humilde y el
justo heredan la Tierra!
Los hijos crecerán
en la verdad, los llantos cesarán.
Surgen los líderes
de espíritu renovado y puro.
¡Oid... oíd y
escuchad!
Se ha iniciado la
nueva Era Terrestre.
El calendario Cósmico marca la 4ª Era.
El Terrestre: 2.023...[9]
Esa última fecha que se menciona, 2023, es
la que me deja inquieto porque todavía no se ha cumplido. ¿Será esa "cuarta era" la cuarta revolución industrial de la que tanto se ha especulado que vendrá?
¿La de la peligrosa Inteligencia Artificial aplicada a todas las áreas del
conocimiento para controlar la mente humana? ¿Será una guerra nuclear?
No sé si los últimos días ya son una
realidad para los terrícolas, pues no se puede negar que las profecías del fin
del mundo, tan generalizadas, se vienen cumpliendo sistemáticamente con los desastres
naturales que se han presentado cada vez más devastadores y continuos, con los
conflictos políticos, económicos,
sociales, religiosos y raciales; con la contaminación, y últimamente con la
pandemia del Covid-19 que fue la tapa de la olla. Pero tampoco podemos
desconocer que las tragedias, el cambio climático y las pestes, así como la violencia
y las guerras, han estado presentes en todas las épocas de la humanidad. Somos
una raza en permanente estado de destrucción, de modo que nos queda muy difícil
saber en qué momento nos asaltará el final definitivo, aunque presentimos que
se acerca.
No sé tampoco si esa historia de Enrique
Castillo sea cierta, pero es infortunado que a uno, simple mortal, no le sucedan
esas cosas tan extraordinarias. A mí, para engrandecer mi tarea de escribir, me
serviría mucho que un ser planetario me contactara, que un lagarto me hablara, que
un alma de la otra vida se me apareciera, que uno de los dioses antiguos de la
creación se fijara en mí para inspirarme, o que el mismo Jesús se me
manifestara en carne y hueso, así fuera para reprenderme por mi actitud de
olvido para con él. Cualquiera de esas experiencias me daría valor para
ejecutar una misión parecida a la del señor Castillo aunque me tacharan de loco,
no me importa. Por lo menos hallaría un propósito trascendente para creer en mí
mismo y servir a los demás.
Pero nada, no me pasa nada. Debe ser que no
estoy llamado a figurar en la historia; que sigo siendo tan normal y silvestre
como la mayoría de los ocho mil millones de habitantes anónimos de esta tierra en la que todavía esperamos un milagro.
[1] https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/historia-de-enrique-castillo-contactado-por-extraterrestres-en
colombia-377012
[2] Lucas 9:25, Biblia Reina Valera, 1960.
[3] Mateo 24:7; Mateo 24:12; Revelación 6:4; Lucas 21:11; Daniel 8:19; 2
Timoteo 3:1; Daniel 12:4; 2 Pedro 3:3; Traducción del Nuevo Mundo de las Santas
Escrituras. www.jw.org/es/enseñanzasbíblicas/preguntas/profecia-ultimos-dias/
[4] www.youtube.com/watch?v=Sdll-1izqSI&t=399s
[5] www.infobae.com/america/mundo/2021/01/14/la-cia-desclasifico-toda-la-informacion-que-tiene-sobre-los-ovnis-esta-disponible-para-su-descarga/
[6] https://cnnespanol.cnn.com/2020/01/13/incremento-drastico-en-norteamerica-de-reportes-de-avistamientos-de-ovnis-en-el-2019/
[7]Mateo 24:36, Biblia Reina Valera, 1960.
[8] https://culturizando.com/teorias-conspirativas-que-es-el-proyecto-blue-beam/
[9] Enrique Castillo Rincón, Ovni, Gran Alborada Humana, La verídica historia de un hombre-contacto, Tomo I, Editorial Norte y Sur, C.A., Venezuela, Primera Edición, Abril, 1995, pág. 191.
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