sábado, 1 de octubre de 2022

Un hombre, una profecía y nueve tiempos

Por Juan Felipe Giraldo Trejos



 

    En agosto del 2021 me encontré con la historia del señor Enrique Castillo, el ingeniero costarricense radicado en Colombia que fue abducido presuntamente por seres extraterrestres por allá en el año de 1973, y quien ya había sido célebre mucho tiempo atrás, pero que yo no conocía.  
    A propósito de la pandemia, algunos canales independientes volvieron a remover los escritos de Castillo para ponerlos en contexto con lo que estaba aconteciendo en la órbita terrestre.
    Veníamos de un año muy difícil en el que el mundo yació bajo el poder nefasto del Covid-19, y apenas se estaba dando inicio al proceso de vacunación, ensombrecido por las dudas de los escépticos y de los que no aún no se explican cómo fue que la Ciencia encontró una vacuna en tan poco tiempo para actuar contra un virus que supuestamente no se conocía. 
    La coyuntura de una pandemia, que no le tocó vivir a ningún habitante actual de la Tierra, nos hizo pensar en los "últimos tiempos" de los que hablan las Escrituras; nos puso a hablar del fin de un mundo convulsionado en el que de repente comenzaríamos a vislumbrar la posibilidad de un nuevo orden mundial. 
    Todo ese catastrofismo se ha venido manifestando a cuotas desde 2020, y en los últimos dos años los ojos de la humanidad no se despegan de los sucesos que vienen ocurriendo, temiendo por la inminencia de una guerra nuclear y la entrada de la civilización a un período de desolación, miseria y muerte. 
    Tal parece que sí estamos viviendo los "últimos tiempos", si no de este mundo, al menos de este sistema de cosas que muchos se han dado en bautizar como "el fin del capitalismo" y la llegada de la cuarta revolución industrial con la que se dará inicio al "Gran Reseteo" del que nos hablan las élites dominantes.
    La historia de Enrique Castillo, aunque es difícil de concebir, y aunque su libro goza de poca credibilidad en las esferas de los sucesos paranormales, la traigo a colación, no tanto por lo fantástico de la historia, como por las profecías que de ella se desprenden. 
    Luego de un año de haber escrito esta crónica, basada en la investigación de un corresponsal del periódico El Tiempo, de nombre Cristian Ávila, la desempolvo y la pongo a consideración de los lectores de este blog con el fin de tomar conciencia de que los hechos que se describen en el libro de Castillo, titulado Ovni, la gran alborada, así como las profecías bíblicas que nos hablan del "fin de los tiempos", guardan una estrecha relación con lo que está sucediendo hoy en el planeta: una pandemia de dudosa procedencia, amenazas de nuevos virus que atemorizan a la gente, una guerra en Europa del Este que parece una puesta en escena, el surgimiento económico y político de un imperio milenario que se vislumbra mucho más "terrorífico" que la multipolaridad de los países de Occidente, una inflación desbordada en todo el mundo como mecanismo de empobrecimiento, la escasez de alimento y de materias primas, la vuelta de los estados al socialismo y de allí a la implementación de un comunismo manejado por las grandes corporaciones que serán finalmente las detentoras del poder mundial, además de un caos generalizado y un ambiente de zozobra por la subversión de la moral y los valores que pareciera no tener límites. 
    Por todo ello, y encontrándonos ya bajo la advertencia de una posible tercera guerra mundial para inicios del año próximo (o finales de este, Dios quiera que no), de unos tiempos difíciles que se avecinan y del paso del "ángel exterminador" que nos anuncian con su reguero de dolor y muerte, hago visible de nuevo la experiencia de Enrique Castillo y el mensaje de los pleyadinos, para ver qué tanto de ello se ha cumplido y qué podría llegar a cumplirse. Desde luego, no puedo transcribir aquí todas las profecías, pero dejo el enlace en las citas para que los lectores interesados ubiquen el libro del ingeniero Castillo y decidan por su propio criterio si darle credibilidad o no.
    En mi caso, siendo un escéptico de esas historias fantásticas, pero un convencido de que el destino del mundo está totalmente guionizado y de que la conspiración sí existe -no como teoría, sino que ya lo han venido demostrando los hechos-; le doy el beneficio de la duda al extinto señor Castillo, quien en su presunto encuentro del tercer tipo dejó consignado lo que vendría para el mundo en su libro a través de un ciclo que él denominó como "Los nueve tiempos".
    A continuación me remito a la crónica que escribí hace un año y que hoy publico antes de que sea demasiado tarde. El lector juzgará.





    Todo habría empezado en 1968, a falta de un año para que el hombre llegara a la Luna”. Así comienza su crónica el corresponsal de Nación, Cristian Ávila Jiménez, publicada el 2 de junio de 2021 por el periódico El Tiempo de Colombia, aunque ya había sido publicada originalmente en junio de 2019.[1] La historia, que hace parte del especial Archivos X de Colombia, refiere la experiencia relatada por el ingeniero costarricense Enrique Castillo Rincón, quien era un estudioso apasionado de los fenómenos extraterrestres, y que según lo relata, fue elegido por ellos para dar un mensaje al mundo.

    Fue uno de los casos más difundidos en América Latina acerca de los encuentros del Tercer Tipo. Ocurrió en 1973, aunque desde hacía cinco años Castillo venía siendo asediado por pensamientos y visiones premonitorias, y encaminado por personas que lo pusieron en la ruta de su aventura insospechada.

    El ingeniero afirmó haber sido abordado por una mujer que decía ser emisaria de las Pléyades (uno de los cúmulos estelares más cercanos a la tierra), y le manifestó ser portadora de un mensaje crucial sobre los nueve tiempos que atraviesa la Humanidad. La mujer le comunicó que estaban buscando personas interesadas en el tema, así como él, para que difundieran dicho mensaje. Al parecer, después de esto, el ingeniero Enrique comenzó a tener sueños con visiones holográficas en los que le daban pistas del sitio donde sería contactado por los Pleyadinos. Tendría que ser de noche, en una laguna del departamento de Boyacá, en una fecha precisa, 3 de noviembre; vestido con ruana y sombrero para que pareciera un aldeano de la zona. Tenía que encontrar una esfera oculta bajo una piedra cerca de un árbol. Si encontraba la esfera del tamaño de una pelota de golf y la levantaba y la movía, podría establecerse el contacto, que según Castillo, se produjo a las 8:25 de la noche, cuando escuchó un estruendo y vio en el relampagueo del cielo dos naves grandes, muy raras y sorprendentes. Contó que dos seres, muy rubios, altos, blancos, de estilo nórdico, descendieron de una de las naves y se acercaron, lo tomaron de las manos, lo subieron, y posteriormente se comunicaron con él por telepatía.



    Así fue como el ingeniero Enrique Castillo tuvo su primer encuentro del Tercer Tipo con los seres de las Pléyades para recibir el mensaje que luego él mismo consignaría en dos libros que escribió para dejar sentado su testimonio: Los nueve tiempos que cambiarán al mundo, y Ovni, gran alborada humana.

    Se podría pensar que esta historia se parece más a una película de Spielberg que a un caso de la vida real, pero no tengo pruebas para decir que don Enrique Castillo no fue un abducido, o que es un fantaseador del carajo que se inventó toda esa locura con el ánimo de ganar protagonismo y vender unos cuantos libros. (Por cierto, esa podría ser una estrategia muy rentable para los escritores que algún día aspiramos a ser reconocidos: primero enfrascarse en una aventura espectacular, ojalá imposible de comprobar, hacerse famoso, y luego, ahí sí, convertirse en escritor, que es lo último que debería hacerse, y no lo primero, como en mi hipotético caso). Total, que aunque lo narrado por el ingeniero Castillo a simple vista puede parecer descabellado, no tengo duda de que la profecía de los Nueve Tiempos, como él los llama, se ha venido cumpliendo de manera lamentable para los seres humanos; no en la forma en que él lo pronosticó, sino en la forma más elemental y lógica de aquella sentencia bíblica que dice: “¿de qué le sirve al hombre si gana el mundo y se destruye o se pierde a sí mismo?”[2]. Ya lo estamos viviendo. El hombre cada día se inventa mecanismos que a la postre lo terminarán aniquilando. Es la profecía más fehaciente que tenemos, aunque no sabemos cuándo se terminará de cumplir.

    Lo que pongo en tela de juicio es sobre todo la forma como se dan a conocer los sucesos: el modus operandi de los extraterrestres pareciera muy simple, muy repetido y muy poco imaginativo. Y para colmo de males, que los extraterrestres resultaran ser un modelo calcado de una raza que en otros tiempos se consideró aria y predominante, es redundar en el lugar común de la cinematografía gringa. Algo de eso les hemos leído a los autores de ciencia ficción. Creo que el ingeniero Castillo debió ser un lector asiduo de este tipo de literatura.  



    Por otro lado, si lo de Enrique Castillo eran ganas de llamar la atención o la pura verdad, no hay cómo saberlo. Lo que me parece más interesante no es la experiencia del mensajero, muy inverosímil, por demás, sino el mensaje en sí mismo. Porque a lo mejor todo pudo haber sido un mal sueño del ingeniero Enrique, pero un sueño muy premonitorio.

    Muy pocos le creyeron y siguen sin creerle. Él se sometió al escarnio, a la calumnia, a la indignidad por difundir el mensaje que le dejaron los seres extraños que lo contactaron al menos en cinco oportunidades. Es difícil para una persona que gozaba de cierta ascendencia en su profesión contar al mundo una historia como aquella, ¿qué ganaba?, ¿qué interés personal lo movía? Ni modo de decir que lo que quería era vender libros, pues estos nunca encabezaron las listas de Best Seller, y además el ingeniero liberó los derechos para que todo el mundo tuviera acceso a su obra de manera gratuita.

    Pero más le hubiera valido si continuaba con su profesión de ingeniero electrónico y no arriesga su prestigio. Enrique Castillo sabía que no le creerían. Él mismo no sabe por qué específicamente lo eligieron a él para esa “ingrata tarea”, como lo afirmó. Fue tachado de charlatán, pero él insistió con la misión que creyó que tenía que cumplir, y así fundó un grupo llamado Instituto Colombiano de Investigación de Fenómenos Extraterrestres (ICIFE) y otros institutos por Latinoamérica.



    La hija de Enrique, Daiyaini Castillo, fue la que continuó con el legado de su padre, quien murió en 2013. Viene apareciendo en programas especializados sobre el tema, advirtiendo que los mensajes que le dieron “los hermanos de las Pléyades” a su progenitor son reales y que las pruebas de lo que a este le pasó se evidencian en los libros que escribió y en las profecías cumplidas hasta el momento. ¿Qué dicen exactamente estas profecías? Bueno, hablan de la convulsión del planeta, de temblores, de huracanes, de cambios bruscos de clima, de cambios geológicos, de pestes que asechan al hombre, de revueltas, de incertidumbre, de crisis financieras, de guerras, de hambre, de muerte, en fin, nada bueno que no hubiésemos escuchado antes. De hecho en la Biblia se advierte sobre las señales de los “últimos días”.[3] 

    Según Daiyiani, en el especial de conversatorios concedidos al informativo G24[4], su padre hace parte de los archivos clasificados de los Estados Unidos. Dice que fue el primer contactado al que le dieron información sobre una raza alienígena que habita en el planeta Tierra, cuya misión es apropiarse y destruir la humanidad: “una raza que lleva milenios arrasando con las civilizaciones del sistema”. Son seres mimetizados entre los hombres que hacen parte de las esferas del poder del nuevo orden mundial. En esa época dicho orden aún no se vislumbraba como ahora, pero a Enrique Castillo ya le estaban hablando de ello en sus encuentros.

    El ufólogo colombiano William Chávez afirmó que el ingeniero Castillo fue investigado por la CIA, el FBI, le aplicaron el suero de la verdad, y no encontraron incoherencias en sus testimonios. El año pasado fueron desclasificados unos archivos por parte de la CIA y el Pentágono en los que se admitía la presencia de Ovnis sobrevolando el cielo.[5] Es posible entonces que lo que relataba el señor no fuera del todo falso. Él mismo aportó un material que se consideró veraz por parte de la comunidad científica y que sólo se le entregó a 50 personas. Ese material, conocido como “Informe Matrix”, contendría los mensajes acerca de los Nueve Tiempos de la Humanidad.



    También el año pasado, mientras el mundo estaba confinado a raíz de la pandemia, CNN publicó una noticia en la que advertía que se estaba produciendo un “incremento drástico en Norteamérica de avistamientos de ovnis”[6]. Pareciera, entonces, que la posibilidad de que los seres humanos no estemos solos en el universo es cada vez mayor.

        El libro Ovni, la Gran Alborada Humana, habla de una profecía que le fue comunicada a su autor, Enrique Castillo, llamada Los Nueve Tiempos que Cambiarán al Mundo, que se iniciaría al año siguiente de haber terminado la Segunda Guerra Mundial, es decir, en 1946, y abarcaría alrededor de 63 años. Los hechos de esta profecía ya debieron haberse cumplido en su totalidad hacia el año 2009, en donde debimos haber visto días aciagos y terribles marcados incluso por una tercera guerra mundial para luego vivir unos “años de gran felicidad y justicia” a partir de dos siglos venideros, es decir, a partir del año 2.200. Como quien dice, ninguno de los que estamos vivos en este momento en la Tierra veremos nada de esto, salvo las cosas malas.






    Pero estamos en 2021 y no ha habido una tercera guerra mundial. Puede que la haya, pero no sabemos si la habrá. Tal parece que por algún condicionante que tenía la profecía lanzada en 1976, los sucesos se han retrasado alrededor de treinta años. Falta que acontezcan los hechos más escabrosos, pues según Daiyiani, estaríamos apenas entrando al Séptimo Tiempo. No deja de parecer extraño que a un abducido se le haya comunicado una profecía en una fecha en la que ya estaban aconteciendo la mayoría de esos sucesos, si se tiene en cuenta que todo comenzó a contar a partir de 1946 y el primer contacto fue en 1973. Claro que las profecías no se han cumplido dentro de la cronología exacta que señala el libro. Daiyiani admite que la razón es que los humanos no estamos sincronizados con la medición de los seres Pleyadinos. Nuestro calendario podría distar mucho del tiempo que ellos señalan. Otra razón es que existen condicionantes para que estas profecías se cumplan. Si el planeta aumenta su vibración energética podemos minimizar los efectos de algunos de estos episodios desastrosos que nos anuncian, o incluso estos se pueden retrasar. Si por el contrario, la humanidad continúa vibrando con la carga tan negativa con la que lo está haciendo, los anuncios se concretarán en un tiempo no muy lejano. No obstante, los hechos se han ido presentando paulatinamente y esto es algo que no se puede desconocer. 




    En mi humilde opinión, yo me adhiero a lo que decía Jesucristo a los apóstoles cuando éstos le preguntaban por el tiempo en el que acontecerían los “últimos días” de los que él hablaba: “nadie sabe ni el día ni la hora, ni aún los ángeles de los cielos; sólo el Padre”.[7] Porque generalmente los que se han atrevido a pronosticar fechas han fallado, y esto sólo ha servido para causar pánico y zozobra a la humanidad. 

    Extraigo a continuación un fragmento que sintetiza parte de La Profecía del libro citado, como para sembrar la inquietud en los lectores apasionados por estos temas; aclarando que lo más indicado es dirigirse a la fuente primaria, que es el libro de La Gran Alborada escrito por Enrique Castillo, donde además se detallan los episodios de cada Tiempo de la profecía que por cuestiones de extensión y de Derechos de Autor no puedo transcribir completamente aquí. También existen otros libros muy importantes que tratan acerca de seres de otros mundos, basados en investigaciones, testimonios y documentos públicos que han dado a conocer la CIA y otras agencias de inteligencia. El Project Blue Book (Proyecto Libro Azul), por ejemplo, es un libro recopilado por el historiador John Greenewald, documentado con más de cien mil páginas de investigaciones internas de la Fuerza Aérea Norteamericana y la NASA acerca de ovnis; basado en el Project Blue Beam[8], que es una teoría conspirativa sumamente peligrosa elaborada por el periodista canadiense Serge Monast (muerto misteriosamente), la cual contempla la posibilidad de que los eventos ufológicos no sean tales, sino que estén siendo dirigidos por grupos poderosos para confundir a la humanidad con el supuesto de una inminente invasión extraterrestre contra la que habría que luchar. El propósito sería alterar el pensamiento de las personas, falsear la realidad acerca de los alienígenas y lograr implantar así un Nuevo Orden Mundial con el que todos estén alineados bajo un gobierno único para defenderse de las “fuerzas invasoras”. La vieja táctica del enemigo externo.



    Cada quien sacará sus propias conclusiones y creerá lo que quiera creer. Yo pienso que las visiones sobre el futuro son las advertencias conocidas que durante años nos han recalcado para mantenernos en guardia, aunque no me cabe duda de que este berenjenal de mundo algún día se tendrá que acabar. Al fin y al cabo nada dura para siempre. Aquí unos apartes del mensaje de Enrique Castillo:  

 

La humanidad mirará impertérrita sin poder hacer nada.

Las Organizaciones Humanitarias Mundiales

 y los hombres de bien estarán maniatados.

Los gritos y quejas no llegarán a oídos de los Gobernantes (…)

 

La especulación, carestía y corrupción estarán a la orden del día. Las familias de bien,

junto con sus hijos, orarán y pedirán en silencio.

Las religiones se tambalean,

solo la fe del justo las mantiene.

Violencia, huelgas, ultrajes, robos, asaltos,

secuestros, asesinatos, hambre y enfermedades,

ríos desbordados, deslizamientos, fuertes lluvias, heladas, muertes por calor y frío como nunca se vio (…)

 

Nuevas enfermedades aparecerán y azotarán como peste por todo el mundo sin esperanza de solución (…)

 


Se levanta El Carnicero. ¡Cuidado! Le dan a beber sangre... Y se embriagará, marca a sus seguidores

 y harán su voluntad; será el tiempo.

Las pisadas del guerrero no dejarán nada a su paso.

Ha llegado el tiempo para la guerra pues no hay otro camino, los hombres ciegamente la han buscado,

 y se despierta la bestia..

La tierra quedará vacía y estéril (…)

 

Ha llegado la guerra con su mortífera carga.

Se ensayan nuevos métodos destructivos

que asolarán la tierra con sus frutos

 y ésta gemirá de dolor. (…)

 

Caerá del cielo la Gran Tribulación

 revestida de enfermedad,

escoriando y llenando de llaga los cuerpos,

muriendo sin remedio: los asesinos tuvieron éxito. (…)

 

El hedor y podredumbre asfixia y contamina el aire

 y la terrible plaga se paseará por las nubes

 y los vientos, sembrando su veneno en los animales

y campos también. (…)

 

¡Se ha cumplido la Profecía!

¡El humilde y el justo heredan la Tierra!

Los hijos crecerán en la verdad, los llantos cesarán.

Surgen los líderes de espíritu renovado y puro.

¡Oid... oíd y escuchad!

Se ha iniciado la nueva Era Terrestre.

El calendario Cósmico marca la 4ª Era.

El Terrestre: 2.023...[9]

 

    Esa última fecha que se menciona, 2023, es la que me deja inquieto porque todavía no se ha cumplido. ¿Será esa "cuarta era" la cuarta revolución industrial de la que tanto se ha especulado que vendrá? ¿La de la peligrosa Inteligencia Artificial aplicada a todas las áreas del conocimiento para controlar la mente humana? ¿Será una guerra nuclear?

    No sé si los últimos días ya son una realidad para los terrícolas, pues no se puede negar que las profecías del fin del mundo, tan generalizadas, se vienen cumpliendo sistemáticamente con los desastres naturales que se han presentado cada vez más devastadores y continuos, con los conflictos  políticos, económicos, sociales, religiosos y raciales; con la contaminación, y últimamente con la pandemia del Covid-19 que fue la tapa de la olla. Pero tampoco podemos desconocer que las tragedias, el cambio climático y las pestes, así como la violencia y las guerras, han estado presentes en todas las épocas de la humanidad. Somos una raza en permanente estado de destrucción, de modo que nos queda muy difícil saber en qué momento nos asaltará el final definitivo, aunque presentimos que se acerca.



    No sé tampoco si esa historia de Enrique Castillo sea cierta, pero es infortunado que a uno, simple mortal, no le sucedan esas cosas tan extraordinarias. A mí, para engrandecer mi tarea de escribir, me serviría mucho que un ser planetario me contactara, que un lagarto me hablara, que un alma de la otra vida se me apareciera, que uno de los dioses antiguos de la creación se fijara en mí para inspirarme, o que el mismo Jesús se me manifestara en carne y hueso, así fuera para reprenderme por mi actitud de olvido para con él. Cualquiera de esas experiencias me daría valor para ejecutar una misión parecida a la del señor Castillo aunque me tacharan de loco, no me importa. Por lo menos hallaría un propósito trascendente para creer en mí mismo y servir a los demás.

    Pero nada, no me pasa nada. Debe ser que no estoy llamado a figurar en la historia; que sigo siendo tan normal y silvestre como la mayoría de los ocho mil millones de habitantes anónimos de esta tierra en la que todavía esperamos un milagro.



Fecha de escritura: agosto 1 de 2021
Fecha de publicación:   octubre 1 de 2022



[1] https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/historia-de-enrique-castillo-contactado-por-extraterrestres-en colombia-377012

 [2] Lucas 9:25, Biblia Reina Valera, 1960.

[3] Mateo 24:7; Mateo 24:12; Revelación 6:4; Lucas 21:11; Daniel 8:19; 2 Timoteo 3:1; Daniel 12:4; 2 Pedro 3:3; Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. www.jw.org/es/enseñanzasbíblicas/preguntas/profecia-ultimos-dias/

[4] www.youtube.com/watch?v=Sdll-1izqSI&t=399s

[5] www.infobae.com/america/mundo/2021/01/14/la-cia-desclasifico-toda-la-informacion-que-tiene-sobre-los-ovnis-esta-disponible-para-su-descarga/

[6] https://cnnespanol.cnn.com/2020/01/13/incremento-drastico-en-norteamerica-de-reportes-de-avistamientos-de-ovnis-en-el-2019/

[7]Mateo 24:36, Biblia Reina Valera, 1960.

[8] https://culturizando.com/teorias-conspirativas-que-es-el-proyecto-blue-beam/

[9] Enrique Castillo Rincón, Ovni, Gran Alborada Humana, La verídica historia de un hombre-contacto, Tomo I, Editorial Norte y Sur, C.A., Venezuela, Primera Edición, Abril, 1995, pág. 191.

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