El 20 de
marzo de 2022, unos diez encapuchados en actitud beligerante irrumpieron en la
celebración de la santa misa en la Catedral Primada de Bogotá para leer un
manifiesto panfletario sin importar el terror que estos subversivos generaron
en los asistentes a la liturgia, ni la violación flagrante de su derecho a
profesar el culto de su elección. El grupo, comandado por alias Simona,
cabecilla de La Primera Línea y relacionada con políticos y artistas que
apoyaban el Pacto Histórico, salió impunemente del lugar luego de haber obligado
a los asistentes a presenciar su “acto no violento” de protesta con consignas
contra la Iglesia y el Estado, o haberlos hecho huir por el terror que
generaron.[1]
La verdad
es que este fue un hecho exento de violencia física y daños materiales, no
porque el grupo irruptor fuera de corte pacifista, sino porque los feligreses
que se encontraban orando en su mayoría eran personas que no podían defenderse de
la agresión verbal y psicológica. Si alguien hubiese impuesto la defensa de la
fe por la fuerza y hubiese hecho respetar la ceremonia poniendo fuera de
combate a los agresores, se habría hecho acreedor de una doble sanción: una,
por parte de los defensores (políticos de izquierda, activistas, enemigos de la
Iglesia) del grupo miliciano que alegarían una flagrante violación de sus
derechos humanos, y otra por parte de las autoridades civiles y eclesiásticas,
que hubieran desaprobado la defensa por mano propia, además de que aquello no
iba en consonancia con las enseñanzas del propio Jesucristo.
Esta falta de respeto y atentado contra la libertad religiosa no tuvo ninguna consecuencia para los alborotadores. No se protestó por ello, no se detuvo a nadie ni se levantaron cargos contra nadie por un atentado contra la fe. De haber ocurrido lo contrario, es decir, si un grupo de fanáticos católicos hubiera ingresado por la fuerza, por ejemplo, a una reunión de comunistas, ateos, satánicos o cualquier otra denominación anticristiana en la sede donde estos suelen practicar sus ritos o profesar abiertamente sus ideologías con el fin de obligarlos a escuchar una parábola sobre las enseñanzas de Jesucristo o darles un sermón a la fuerza para intentar convertirlos a la religión, la respuesta hubiera sido de una magnitud desmesurada, y la violencia se habría hecho presente contra los asaltantes católicos, porque dirían que ya no estamos en tiempos de las cruzadas ni mucho menos de la Inquisición. Se habrían justificado los golpes para hacer valer el derecho a la libertad de asociación, de culto y de confesión política; las demandas no se hubieran hecho esperar; el escándalo hubiera saltado a la palestra pública y se habría castigado a los intrusos. Esto, para decir que en los tiempos que corren, aun en los países de mayoría católica y/o cristiana, es permitido violar la libertad de culto si se trata de adorar al Dios cristiano, que tal parece que no importa para los estamentos civiles que han propendido por un laicismo tácito como una política de Estado.
Es cierto
que a nadie se le puede imponer una fe, porque esto tiene que ver en mayor medida
con una decisión personal, motivada posiblemente por una educación familiar.
Pero una vez elegida esa fe, el principio que nos habla del respeto por la
libertad de culto es el que debe primar, y eso implica no impedir al otro que
haga uso del ejercicio del derecho a profesar su religión. Profesarla tanto
dentro como fuera de su iglesia. No se deja de ser católico o cristiano cuando
se sale del templo, así como el que es hincha de un equipo de fútbol no deja de
serlo porque esté fuera del estadio. Con mayor razón si se trata de un asunto
tan sagrado como la creencia en Dios, que nos impele a llevar unas pautas de
comportamiento acordes con unas normas religiosas para las cuales hemos estado
dispuestos a modificar nuestra forma de pensar y actuar. En este sentido,
obligar a un fiel dentro de su propia iglesia a escuchar un panfleto político
de corte comunista o anticristiano es una imposición contra la libertad de
elección de fe, de la misma forma que no se puede obligar a un militante LGBT a
realizar carteleras que hablen en defensa de la familia tradicional, o a un ateo
a que lea La Biblia, porque las creencias políticas y religiosas no pueden
imponerse por la fuerza.
Tal fue el caso de Jack Phillips, dueño de la pastelería Masterpiece CakeShop en Lakewood, Colorado. Resulta que en 2012 el señor Phillips se negó a elaborar un pastel de boda para una pareja del mismo sexo alegando que aquello estaba en contra de sus creencias religiosas. El señor no juzgó la boda, no criticó ni ofendió a los contrayentes. Simplemente les manifestó que por motivos religiosos no podía colaborar con la hecha de su pastel. En Chicago debe haber cientos de reposteros que no tienen esa objeción religiosa y hubieran estado dispuestos a hacer el pastel para los novios, pero estos últimos no se contentaron con buscar a otro pastelero, que habría podido brindarles el servicio que querían con mayor gusto y dejar la cosa allí, puesto que de lo que se trataba era de llevar a cabo su proyecto personal de matrimonio como una prioridad, sino que hicieron de la negativa un caso judicial. Se quejaron ante la Colorado Civil Rights Commission, que falló en contra del pastelero por discriminación. Exigían castigo para Jack Phillips, indemnización económica y la obligatoriedad de cumplirles con el servicio negado. Con el revuelo que produjo el caso, aquello escaló hasta la Corte Suprema de Estados Unidos, que no reafirmó la sentencia de la Comisión Civil de Colorado cuando finalmente falló en 2018, pero apenas por un motivo técnico, pues la Comisión no había sido neutral respecto a la religión de Phillips, o más bien había sido hostil con su fe, lo cual violaba la neutralidad exigida por la Primera Enmienda. A pesar de que la Corte revocó la decisión original de la Comisión, el pastelero no pudo volver a invocar su derecho de negarse a prestar un servicio que fuera en contra de sus creencias religiosas. No fue multado económicamente, pero la reputación de su negocio se vino abajo, pues los medios ayudaron a esparcir la información de que su dueño era una persona homofóbica. Además, se le impusieron sanciones administrativas como: 1. Dejar de discriminar, lo que lo obligaba a tener que prestar obligatoriamente sus servicios para cuantas parejas gay se lo solicitaran. Como una forma de venganza, muchos activistas de la comunidad comenzaron a requerir de sus servicios para que les horneara pasteles con sugestivos diseños alusivos al homoerotismo con los que el pastelero no comulgaba. 2. Asistir a cursos de capacitación en normas antidiscriminación, tanto él como su personal. 3. Presentar informes periódicos de cumplimiento a la comisión sobre cómo atendía a sus clientes de la comunidad LGBT.[2]
Como se ve, ni a Jack Phillips ni a los parroquianos de la Catedral Primada de Bogotá les respetaron su libertad de culto. Al segundo fuera del templo, a los primeros dentro de él.
Así como estos, millones de casos se han documentado en los que se evidencia la persecución a la fe cristiana, pero ya no con tintes civiles o políticos, sino con connotaciones mucho más graves, en donde no se paga con multas o interrupciones de la ceremonia religiosa, sino con la propia vida de una manera sanguinaria.
Nigeria, país africano en donde se presentan sistemáticamente masacres de cristianos sin precedentes, en las que incluso matan a niños en las escuelas y desaparecen familias enteras a manos de radicales islamistas,[3] es el ejemplo más descarnado de lo que sucede cuando la cruz es prohibida. Tal parece que el próximo delito a tipificar en esta persecusión religiosa será el de ser cristiano.
"El mundo yace bajo el poder del inicuo", dice La Biblia, y es cierto. Como en la época de los cristianos primitivos, un poder despiadado nos quiere convertir en mártires si insistimos en andar de creyentes. Se prohibe la fe, se aniquila la doctrina cristiana. Algo muy malo está fraguándose desde que no se tolere a quien trata de llevar una vida acorde con una religión que predica el amor de los unos por los otros.
La religión cristiana es sin duda la más perseguida en el mundo: una prueba más para confirmar que sólo la fe en Cristo es la verdadera, y sólo ella es la que nos salva. Se comienza por un veto a un negocio en nombre de una ideología anticristiana, por el irrespeto a una conmemoración en una catedral, por la profanación de las iglesias, por la vituperación de los símbolos religiosos, por el cierre de capillas en los aerpuertos, por la prohibición de hablar de Dios en las oficinas y de orar frente a los abortorios. Se termina con persecusiones a sacerdotes como las que tienen lugar en China, Cuba o Nicaragua; en hostigamientos a pastores y ministros de iglesias cristianas a los que persiguen, encarcelan y torturan por llevar el mensaje del Evangelio y en genocidios de población civil como los ocurridos en Nigeria, Siria, y varios países de África solamente por pertenecer a una Iglesia.
Repito, algo muy malo debe haberse apoderado de las almas de los hombres para que estos se hayan ensañado con los seguidores de un Dios al que consideran su enemigo. Sólo que este magnánimo Dios ha prometido librar a la humanidad de tanto oprobio, así tenga que reconstruir el planeta en su cometido de arrancar el mal de raíz. Estamos seguros de que cumplirá sus promesas. Mientras tanto la persecusión arrecia, se envilece, se vuelve más ruin. Podrán matar a los creyentes, pero nunca acabarán con la fe. Saben que al final van a perder la guerra, porque la iglesia de Cristo no morirá jamás.
[1] Infobae. (21 de marzo de 2022). Hasta la fe nos
quieren expropiar: el país reacciona a los encapuchados que protestaron dentro
de la Catedral Primada de Bogotá. Infobae. https://www.infobae.com.
Gómez, L. (21 de marzo de 2022). Protesta de
encapuchados interrumpe misa en la Catedral Primada de Bogotá. El Tiempo.
https://www.eltiempo.com/noticia-ejemplo
[2] Liptak, A. (2018, June 4). Supreme Court sides with baker who turned away
gay couple. The New York Times.
https://www.nytimes.com/2018/06/04/us/politics/supreme-court-gay-wedding-cake.html
[3] Andreína Barreto. (22 de septiembre de 2025). Te explicamos los asesinatos de cristianos registrados en Nigeria. El diario. https://eldiario.com/2025/09/22/te-explicamos-asesinatos-de-cristianos-en-nigeria/





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