sábado, 4 de abril de 2026

A punta de periodicazo

Por Juan Felipe Giraldo Trejos

(Columna)







     Combatir la inseguridad ciudadana, el narcoterrorismo o el aparato gigante de corrupción del Estado a punta de periodicazo es como tratar de curar un cáncer con pastillas de vitamina C. Esa es la solución salomónica que nos propone la centro izquierda encabezada por la fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia, el señor Juan Daniel Oviedo. Por eso les dicen tibios, guabinosos, faltos de carácter. Para tratar de quedar bien con todos, con Dios y con el diablo, no se ponen de parte de ninguno. Dan la mano por derecha y por izquierda a quienes se la tiendan y alimentan la retórica de que todos nos encontraremos y reconciliaremos en las diferencias. Se le olvida a Oviedo y al centrismo biempensante que hay diferencias que no se pueden reconciliar.

     De manera que si usted, querido lector, es asaltado algún día a mano armada por un bandido que está dispuesto a sacrificarlo y a imponerle el luto a su familia si no coopera con él, no espere de parte de las autoridades que se tome una medida drástica y se imponga una pena intramural. Bastará con dos o tres azotes de periódico, si no es mucha tortura, para que el señor delincuente recapacite y aprenda que no lo debe volver a hacer, como cuando se educa a los perritos consentidos para que no hagan sus necesidades dentro de la casa. Con la diferencia de que el perrito entiende mejor las cosas con el simple hecho de mostrarle el rollo del diario, mientras que con el criminal hay que adoptar medidas mucho más drásticas. Medidas, por cierto, que tienen que ser ejemplares, disuasorias, y sentar precedentes. 




     Por eso no entiende uno que un hombrecito como Oviedo salga a defender los símbolos de la criminalidad, como el tal “Monumento a la Resistencia” en Cali, del cual dijo que no estorbaba porque representaba a un movimiento de ciudadanos que un día alzaron su voz de protesta. Se le olvidó al candidato vicepresidencial de Paloma que ese esperpento de estatua es producto de un concierto criminal concebido para incendiar el país, financiado (probadamente) por lo peor de los grupos narcoterroristas y por dictaduras de extrema izquierda extranjeras (léase Cuba y Venezuela). Se le olvidó a ese personajillo que los gestores de ese adefecio son los mismos que hoy gobiernan y quieren repetir la desfachatez, porque les quedó gustando el poder.

     Escuchándolo, uno concluye que Juan Daniel Oviedo y sus seguidores, en una eventual segunda vuelta, estarán más identificados con el comunista Cepeda que con el patriota Abelardo de la Espriella. Si por alguna razón los denominados centristas no llegan a segunda vuelta, olvidémonos que esos votos se van para la campaña de Abelardo. Más fácil se los donan al comunista amigo de los criminales, con quien tendrían más chance de seguir siendo parte del Establishment. En serio, compatriotas, ¿de verdad creemos que un tipo como Oviedo se le va a unir al “Tigre” para derrotar a Cepeda cuando él mismo ha dicho que no se puede reconocer que Colombia tenga un enemigo? ¿No será más bien que tanto la fórmula Paloma-Oviedo como Cepeda-Quilcué están viendo al “Tigre” como al enemigo común a derrotar? 




     Ellos, que sí tienen experiencia en estas lides de disputas políticas, buscan quemar al único candidato que sí les puede ganar en franca lid, porque entienden que en política no hay contradictores, sino enemigos. Así, de esa manera, es como quienes apoyamos a De la Espriella deberíamos ver a las castas políticas de izquierda y de centro que hoy manipulan encuestas a su antojo y parecieran estar unidos para sacar del camino al único candidato que los puede poner en afugias. Mucho cuidado con eso, porque el santismo y el uribismo de vieja data, que en este momento parecieran aliados, son proclives a tomarse cafecitos y a estrecharse las manos con los comunistas; mucho más de lo que creemos.

     Entonces, la narrativa aquella de que en la derecha nos estamos canibalizando, difundida por parte de los seguidores de Paloma y algunos políticamente correctos, es completamente falsa, manida, artificiosa y hasta ingenua. Por una sencilla razón: la derecha, o los que saben cuáles son los principios de derecha, ya están unidos en torno al “Tigre”. El resto, representado en Paloma Valencia, el Centro Democrático, los santistas y los partidos tradicionales, son los políticos de toda la vida repitiendo sus discursos. Pero no tienen ideales y mucho menos principios de derecha. Su símbolo es el signo pesos, porque se venden al mejor postor. Y en este momento el postor es Petro, que tiene la chequera del Estado para repartir a dos manos la plata de nuestros impuestos con tal de que le elijan a su pupilo, el “simpático” señor Cepeda, que de llegar a ser presidente, como auguran las encuestas, sellaría la destrucción total del país. 




     Ya no serán mayoría los venezolanos o los africanos los que tomen el rumbo de la selva del Darién, sino los propios colombianos los que experimentaremos la tortura de la diáspora con tal de salir huyendo de un infierno socialista propiciado por los estúpidos que dieron su voto una vez más por la quimera revolucionaria. Personas con tanto odio en el corazón, que prefieren hundirse a manos de un dictador comunista con tal de que otros también se hundan. No saben que quienes ellos denominan “privilegiados” son los primeros que tendrán la posibilidad de salvarse de la hecatombe.

     Por eso tampoco entiende uno cómo es que un sujeto como Iván Cepeda llena la plaza pública en Medellín —donde debiera ser repudiado— y es vitoreado por una multitud fervorosa cual si fuera un Cristo Rey entrando en Jerusalén. La única explicación que encuentro es que hay chorros de dinero pululando por las calles de Colombia como una forma de asegurarse la presidencia en caso de que les quede duro hacer el fraude que piensan hacer. ¿Las pruebas? El desgobierno de Gustavo Petro y la corrupción más grande de la historia republicana de Colombia es la prueba fehaciente de que estamos en manos de hampones que estarán dispuestos a todo con tal de no soltar nunca el poder. De ahí que la propuesta de una nueva Constitución sería el primer acto de gobierno del simpatizante guerrillero Iván Cepeda. Ya veremos el día de las elecciones la cantidad de denuncias por trasteo de votos, por cambio de tarjetones, por hackeos al código fuente de la Registraduría, por manipulación de los formularios favoreciendo a Cepeda, en fin. Si ya lo hicieron cuando no eran gobierno, imaginemos lo que pueden hacer ahora que lo son. 
 



     Por otro lado, desde la campaña de los centristas biempensantes nos dicen que esto se soluciona con un par de periodicazos y listo. Les van a estallar el país. No veo a Paloma ni a Oviedo con los huevos bien puestos para evitar las tomas guerrilleras a las que los zurdos les llaman “protestas sociales”. Como si utilizar la fuerza del Estado con toda la contundencia fuera un sacrilegio. Chillan que si se intenta recuperar la defensa de la nación sería volver a la guerra, como si de verdad hubiera servido esa abominación llamada “Paz Total”, que no fue otra cosa más que impunidad para los delincuentes.

     Ya los he de ver el día que ganen las elecciones, si acaso la gente les come cuento, pactando con los incendiarios y repartiendo cargos burocráticos, dejando que estos tomen las decisiones importantes para que no les quemen el país, muertos de miedo de usar las armas de la república para combatir la criminalidad, convencidos de que a los bandidos más desalmados simplemente se les educa y se les da amor para que no lo vuelvan a hacer, o en casos extremos, se les castiga con un periodicazo.







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