Viernes, 2 de agosto de 2024. Son las dos y cinco de la mañana en el lugar en el que me encuentro: el genocida Nicolás Maduro y su corte de delincuentes todavía siguen usurpando el poder en Venezuela; usurpando el cargo que no les corresponde, ni siquiera cuando la farsa de las elecciones a las que se prestó la oposición había acaecido. Maduro usurpa la presidencia de Venezuela desde el momento mismo en que lo puso allí el otro usurpador, Hugo Chávez, que por lo menos tuvo la buena idea de morirse. ¿Para cuando la extinción de este otro asesino del pueblo?
La oposición: María Corina Machado y Edmundo Gonzáles, el candidato que esta delegó ante la inhabilidad que le impuso el régimen de ser ella misma la candidata. Me han callado la boca, y eso me pone muy feliz. En especial María Corina, que sabemos que sería la auténtica presidente, porque en aras de la verdad, Edmundo no genera un ápice de pasión ni tiene la fuerza de María Corina, pero qué más da, si lo que hay que hacer es seguir tratando de desterrar a la dictadura perversa.
Y digo que María Corina me calló la boca porque hasta ahora está demostrando que no es falsa oposición, y que en cambio es una mujer valiente y patriota. Aun a riesgo de su libertad y de su propia vida continúa convocando a los venezolanos a salir a la calle a reclamar lo que han ganado en las urnas, como tiene que ser. No esperaría otra cosa de esta heroína. El dictador la quiere poner presa, torturarla en los subterráneos del Helicoide si no se va del país, si no negocia con él, si no renuncia a liderar al pueblo oprimido. Tal vez intente asesinarla. Ella ha hecho lo que ha podido y mucho más. Tampoco puede ir con una pistola al Palacio de Miraflores a hacer el trabajo sucio, pero el mensaje está claro: Maduro no saldrá por la razón, de modo que tocará sacarlo por la fuerza. Para ello está el pueblo, y para ello se necesita la ayuda de los militares; no de los torcidos vendidos al régimen, sino de los militares buenos que también están secuestrados por esta dictadura.
Ahora es cuando hay que actuar con más inteligencia. No se puede azuzar a los manifestantes a que salgan desbocados para que la GNB los mate. Están corriendo un riesgo inmenso y deben proteger su vida, así que si toca hacer una pausa, que sea para preparar el siguiente movimiento. Por primera vez el pueblo venezolano está entendiendo que si no es ahora no será nunca, y que hay que salir de esa dictadura comunista cueste lo que cueste.
En el “Gobierno de los Príncipes”, Santo Tomás alude a la figura del tirano como aquel que “desprecia el bien común y busca el bien privado”, y asimismo insta a “proceder contra la maldad del tirano por autoridad pública”. El tiranicidio, en ese sentido, no es un asunto que Santo Tomás ni la Iglesia Católica rechacen del todo. De hecho, en algunos credos es permitido “como compensación a los desórdenes introducidos por las faltas”. “Cuando la tiranía es en exceso intolerable, algunos piensan que es virtud de fortaleza el matar al tirano”.[1]
Todo esto para decir que si el pueblo en Venezuela opta por la salida a través de la fuerza, ayudado quizá por algún poder extranjero, que no quepa duda que esta es la salida que el mismo régimen ha dejado: el tiranicidio como única solución. En todo el mundo libre se desea que esto ocurra. A mí, personalmente, me gustaría ver a Maduro y a Diosdado y a toda esa cáfila de chavistas del poder enfrentados a la turba que no tiene más armas que las de sus propias manos para ahorcarlos.
Es que el tirano está matando de hambre a su gente y lleva muchos años haciéndolo. Está disolviendo familias, aplastando sus sueños, echando por la borda sus realizaciones personales. Es menester que ahora, cuando la calle está caliente, pague por todo eso.
Por eso que no vengan ahora a pedir actas, que ya pasó el tiempo para eso. ¿Creen acaso que la dictadura mostrará las actas tal y como fueron concebidas el pasado domingo? Sería un error garrafal que la oposición las exija a estas alturas, y sólo los países que le siguen el juego a Maduro (Colombia, Brasil, México) son los que sugieren que se demuestre la “transparencia” de las elecciones con dichas actas. A esta hora las estarán terminando de imprimir. Las nuevas actas mostrarán la “prueba irrefutable” de que el chavismo es el vencedor en las elecciones. No importa cuántas trampas tengan que hacer, no importa cuántas vidas tengan que cegar. Los tiranos no entienden de democracia ni de razones, y llega el momento en que su único lenguaje es el de las armas. Aquí ya no valen pruebas de que no se hizo fraude porque el fraude está más que comprobado.
Así las cosas, el obstáculo principal no es que no hayan mostrado las actas a tiempo, sino que quienes están a cargo de ello son los mismos tiranos que todo lo han secuestrado. En Venezuela no existe poder electoral independiente, así como no existe la libre autodeterminación del pueblo. Y al ser ese poder electoral un gran escollo, debe también ser removido del camino. Ya hay 150 empleados del Consejo Nacional Electoral (CNV) supervisados por ingenieros chinos para hacer nuevas actas. Ellos, si tienen que hacerlo, están en capacidad de reescribir una nueva Palabra de Dios para beneficiar al diablo.
María Corina, junto con Edmundo, deben seguir adelante liderando al pueblo. En este momento ellos son la llama que la tiranía quiere apagar.
Por mi parte, me quedo con este comentario de un Youtuber muy conocido que comparto plenamente: “Si tú crees que un 51% del pueblo venezolano ha votado a Maduro después de estar sumidos en la mayor crisis de su historia y en un puro esclavismo en el que no tienen absolutamente nada y no pueden aspirar a nada; si tú crees eso, entonces tú eres un imbécil, y un hijo de puta”.
Que no se enfríe el ánimo para hacer justicia. Esto no se trata de venganza, sino de un restablecimiento forzoso del justo equilibrio que necesita la sociedad venezolana para salir del estancamiento, y por ende del retroceso.
Viernes, 2 de agosto. Las cinco de la mañana. Informan que María Corina está escondida en la clandestinidad porque la dictadura la quiere capturar. Ojalá no la encuentren. Que Maduro no la encarcele, que no la maten. Eso solo corroboraría que al que hay que eliminar es al verdadero tirano. Ya sea que su presencia quede anulada en la cárcel o en el cementerio. El dictador se consolida, recibe apoyo de la mafia internacional, se hace más fuerte, pero se vale el tiranicidio, porque a Venezuela le urge su liberación.
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[1] González, Carlos Ignacio S.J. Estudio Introductivo sobre Tomás de Aquino en Gobierno de los Príncipes. México. Ed. Porrúa. 1996, pág. 79, citado por Gonzálo Flores Castellanos en El tiranicidio según Santo Tomás de Aquino: ¿A favor o en contra? Revista Arbil, nº97. www.Arbil.org/97tira.htm




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